
En un mundo donde el 70% de los países registran un aumento de la discriminación, la xenofobia ya no opera desde los márgenes: gobierna desde el centro. Pero detrás del racismo de Estado, el lobby transnacional y el apartheid legal hay una lógica más profunda y más fría: la concentración del poder económico en manos de una minoría que necesita que el resto se odie entre sí para no mirarse entre todos hacia arriba. Un análisis que cruza datos académicos, resoluciones de la CIJ y economía política del poder global.






















