Hace un año la Argentina logró el canje de deuda en dólares bajo ley internacional con acreedores privados

Nacionales 01 de septiembre de 2021
La negociación llevó ocho meses y abarcó un pasivo por  68.000 millones de dólares, por lo cual constituyó la segunda mayor reestructuración de la historia, luego de la experiencia de Grecia en 2012
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La Argentina cumplió un año desde que anunció el éxito de la reestructuración de deuda en dólares bajo ley internacional con acreedores privados, por 68.000 millones de dólares, considerada la segunda mayor de la historia, luego de la experiencia de Grecia en 2012.

Esta operación habilitó luego para que la Argentina complete el canje con privados en dólares bajo ley local, lo que permitió reestructurar en total -entre ambas operaciones- más de 100.000 millones de dólares de deuda con privados.

Una de las mayores amenazas del canje, la presencia de holdouts como sucedió en 2005, quedó despejada ya que que la operación había alcanzado un nivel de adhesión del 93,5%.

Eso permitió que el Gobierno quedara habilitado para forzar a los tenedores que no ingresaron a entrar en el canje, con lo que completó en aquella oportunidad el 99% de la oferta a intercambiar, gracias a las cláusulas de mayorías conocidas como CAC (Cláusulas de Acción Colectivas).

El anuncio de Alberto Fernández

Hace un año, el 31 de agosto de 2020, el presidente Alberto Fernández recalcaba en conferencia de prensa: "Solo sepan que el 10 de diciembre cuando llegamos (al Gobierno), entre 2020 y 2025 la Argentina debía pagar US$ 48.000 millones. Esas eran las obligaciones que Argentina había asumido. Hoy no existen, quedaron postergadas para más adelante, eso son recursos que vamos a poder destinar al desarrollo, a la producción y a hacer ese país más equilibrado y más federal".

 Otra instancia del acto de anuncio de la reestructuración.

"Sepan también las generaciones futuras, que cuando pasen 10 años, cuando lleguen al año 2030 la Argentina deberá US$ 38.000 millones menos que los que debía en diciembre del año pasado", enfatizó Fernández, en relación al ahorro de intereses logrado tras las reestructuración.

"Fue la segunda mayor reestructuración soberana a nivel global detrás de la de Grecia de 2012. Nuestro país obtuvo un alivio sustancial en la carga de deuda y marcó el camino de la sostenibilidad para cuidar a la Argentina", recordó este martes la cartera que conduce Martín Guzmán a través de su cuenta oficial en la red Twitter.

Las negociaicones con el FMI

El proceso de reestructuración de deuda argentina, desde que se anunció en enero del 2020 hasta que culminó a fines de agosto, demandó algo más de ocho meses.

Esta operación tuvo además otra particularidad y es que contó con el apoyo del FMI desde sus comienzos y hasta el final, con la titular de ese organismo, Kristalina Georgieva, a la cabeza de las declaraciones de apoyo.

El canje en cuestión permitió al Gobierno despejar el horizonte de deuda y extender vencimientos con los privados en por al menos tres años, más allá de tuvo un éxito limitado en disminuir el riesgo país.

Ni bien finalizó el canje con privados, el Gobierno argentino se adentró en otra negociación difícil, que aún no concluyó: la reprogramación de deuda por 44.000 millones de dólares contraídas con el FMI durante la presidencia de Mauricio Macri.

Esta deuda es pesada no solo por el monto, sino porque debe abonarse casi en su totalidad en los próximo dos años.

En un principio, se especuló con que las negociaciones con el FMI podrían culminar antes de 2021, pero luego el Gobierno viró la estrategia hacia "un buen acuerdo" que le convenga al país, y estiró los plazos.

Esta estrategia fue posible gracias a que primero se acordó con el Club de Paris, donde se convino aplazar el pago de deuda por 2400 millones de dólares y establecer un plazo límite para una renegociación en marzo de 2022, bajo el potencial escenario de que la Argentina ya cuente con un nuevo programa con el FMI.

También, en relación a la estrategia de estirar las negociaciones, hace un año no se vislumbraba que era posible obtener los 4.344 millones de dólares en reservas que se recibieron la semana pasada gracias a la nueva asignación de DEG votada a principios de este mes por el directorio del FMI, a raíz de la pandemia de coronavirus y con el apoyo del G20.

 Actualmente el Ministerio de Economía negocia la reestructuración de pasivos con el FMI.

Por entonces tampoco era un tema de agenda la posibilidad de revisar los sobrecargos de intereses que tiene que pagar la Argentina por el préstamo excepcional que supera en 100% la cuota del país con el organismo.

Aunque no hubo una nueva resolución al respecto, este punto tiene el visto bueno del G20 y será un tema de análisis en octubre durante la próxima reunión anual del FMI y el Banco Mundial, anticipó Alberto Ferńandez este fin de semana.

De prosperar esta posibilidad, la Argentina se verá beneficiada en las condiciones de los intereses para el nuevo acuerdo.

Hasta el momento, las negociaciones giran en torno a un nuevo programa de Facilidades Extendidas, que estirará los plazos a 10 años y cuestiones estructurales, entre otros temas.

La Argentina junto con México y otros países están intentando proponer a nivel multilateral que se 'aggiorne' el FMI en este tipo de préstamos, para hacerlos más flexibles y de más largo plazo, para dar posibilidad al desarrollo de las naciones emergentes, según reveló recientemente Guzmán.

En cuanto a los intercambios, tanto la Argentina como el FMI siempre aclararon que se encontraban en buenos términos y negociando de "buena fe", un cuadro de situación diferente a lo que sucedió a principios del nuevo siglo. 

Telam

 

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