
Una antigua fábula nos invita a repensar la forma en que buscamos sentido en medio de un mundo acelerado. En tiempos de ruido, crisis y urgencias, detenerse a mirar hacia adentro puede ser un acto profundamente transformador.
El principal riesgo de la estupidez no es su presencia, sino su poder para determinar el rumbo de la humanidad. Bonhoeffer advertía que el estúpido, a diferencia del malvado, no puede ser disuadido con argumentos; solo puede ser detenido con la realidad de sus propias consecuencias.
DE NUESTRA REDACCIÓN23/01/2025
NeuquenNews
La estupidez es, sin lugar a dudas, uno de los fenómenos más peligrosos en la historia de la humanidad. A diferencia de la maldad, que requiere una intención deliberada de hacer daño, la estupidez opera de manera más insidiosa: no solo carece de intención consciente, sino que muchas veces se presenta con la arrogancia de quien cree tener razón.
Tanto Aristóteles como Dietrich Bonhoeffer abordaron este problema desde perspectivas distintas, pero complementarias. Mientras que el filósofo griego lo conceptualizó como una falla en la actualización del intelecto, el teólogo alemán vio en la estupidez un problema moral y social de consecuencias devastadoras.
En la actualidad, con la proliferación de tecnologías digitales, algoritmos de refuerzo cognitivo y narrativas simplificadas, la estupidez no solo se ha vuelto más frecuente, sino también más peligrosa.
¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Y qué riesgos enfrenta la humanidad si no logra combatir esta tendencia autodestructiva?
La dimensión ontológica de la estupidez
La estupidez no es simplemente la ausencia de inteligencia. Es una desconexión entre la capacidad de razonar y su ejercicio efectivo. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, describe cómo el ser humano puede poseer inteligencia sin que esto garantice su uso. La sabiduría, para él, radica en la prudencia (φρόνησις, phrónesis), la capacidad de discernir el bien del mal en cada contexto. La estupidez, por el contrario, es una forma de embotamiento mental, donde las personas operan bajo impulsos, sin reflexión ni juicio crítico.
Bonhoeffer, por su parte, dio un paso más allá al señalar que la estupidez no es solo un defecto individual, sino un fenómeno colectivo. En sus escritos durante el nazismo, advirtió que las sociedades pueden estructurar y amplificar la estupidez hasta convertirla en un motor de destrucción masiva. En este sentido, la estupidez es más peligrosa que la maldad: el mal puede ser combatido con argumentos y resistencia, pero la estupidez se niega a razonar y se aferra a sus creencias irracionales con una obstinación ciega.
La relación entre estupidez, religión y poder
A lo largo de la historia, la estupidez ha sido utilizada como herramienta de control. Las instituciones religiosas han jugado un papel ambiguo: mientras que algunas tradiciones han fomentado el pensamiento crítico, muchas otras han sido responsables de limitar la capacidad de reflexión de las masas.
Religión como motor de la ignorancia sistemática
Las estructuras dogmáticas han promovido, en muchas ocasiones, formas de pensamiento que inhiben la capacidad de cuestionar la realidad. Entre los mecanismos que han favorecido la propagación de la estupidez, se encuentran:
Narrativas absolutas: Se presentan "verdades incuestionables", bloqueando cualquier pensamiento crítico.
Mecanismos de control: Se desalienta el escepticismo y se castiga la duda.
Estructuras jerárquicas: Se impone una lógica de obediencia, reduciendo la autonomía intelectual de los individuos.
Interpretaciones literales: Se elimina la contextualización histórica de los textos sagrados, promoviendo lecturas simplistas y erróneas.
Si bien la religión ha sido un refugio moral y filosófico para muchos, también ha servido como una incubadora de estupidez cuando se usa para reprimir el pensamiento libre.
La nueva estupidez: redes sociales y la era de la información superficial
Si en el pasado la estupidez se propagaba a través de estructuras de poder tradicionales, hoy la tecnología ha multiplicado su alcance y la ha hecho más resistente al razonamiento. Las redes sociales han creado un ecosistema perfecto para que la estupidez prospere.
Redes sociales: cámaras de eco y algoritmos del engaño
Las plataformas digitales han redefinido la manera en que las personas consumen información. Entre los principales factores que fomentan la estupidez digital, encontramos:
Sesgos algorítmicos: Los sistemas de recomendación muestran solo contenido que refuerza las creencias previas del usuario, eliminando la posibilidad de cuestionamiento.
Fragmentación del conocimiento: La información se reduce a titulares impactantes, eliminando el contexto y la profundidad.
Comunidades cerradas: Se crean cámaras de eco donde la disidencia es castigada y la conformidad es recompensada.
Predominancia de la emoción sobre la razón: Se fomenta la indignación y el tribalismo en lugar de la argumentación racional.
Como resultado, las personas no solo se vuelven más estúpidas, sino que creen ser más inteligentes de lo que realmente son.
Bonhoeffer y la estupidez como fenómeno moral
Para Bonhoeffer, la estupidez no es un problema intelectual, sino un problema ético. La persona estúpida no carece de capacidad cognitiva, sino de voluntad de comprender la realidad. Peor aún, la estupidez tiende a fortalecerse en contextos de obediencia ciega y manipulación política.
Las características principales de la estupidez según Bonhoeffer son:
Es más peligrosa que la maldad deliberada: Mientras que el mal necesita justificación, la estupidez se mueve sin cuestionamientos.
Se alimenta de la sumisión y la irracionalidad: Cuanto más autoritario es un sistema, más se propaga la estupidez.
Destruye la empatía y la responsabilidad: La persona estúpida no reconoce el daño que causa, ni acepta su papel en la perpetuación de la ignorancia.
Cuando una sociedad permite que la estupidez se convierta en el eje de su toma de decisiones, el resultado es el colapso civilizatorio.
Consecuencias y riesgos para la humanidad
La estupidez, amplificada por la tecnología y la manipulación ideológica, representa una amenaza real para la estabilidad global.
Sus efectos incluyen:
Negacionismo científico: Rechazo de evidencias empíricas en temas como cambio climático, vacunas y evolución.
Polarización extrema: Incapacidad de comprender puntos de vista opuestos, transformando el debate en una guerra de bandos.
Fundamentalismo digital: Radicalización de individuos mediante discursos simplistas y verdades a medias.
Colapso de sistemas democráticos: Elección de líderes incompetentes impulsados por el populismo de la ignorancia.
Autodestrucción de la especie: Incapacidad de resolver problemas globales complejos debido a la falta de pensamiento crítico.
¿Existe un Antídoto contra la Estupidez?
Aristóteles y Bonhoeffer nos enseñan que la estupidez no es solo una cuestión de falta de inteligencia, sino de falta de voluntad para pensar. Para combatirla, es necesario:
Bonhoeffer advertía que la estupidez solo desaparece cuando choca con la realidad de sus propias consecuencias. Si la humanidad no despierta a tiempo, la historia podría volver a demostrar que no hay enemigo más peligroso que la estupidez colectiva.
Reseña sobre Dietrich Bonhoeffer
Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) fue un teólogo, pastor luterano y filósofo alemán, reconocido por su firme resistencia al régimen nazi y su profundo pensamiento ético y teológico. Su legado se centra en la relación entre fe, acción y responsabilidad moral en tiempos de crisis.
Desde temprana edad, Bonhoeffer mostró una inclinación por la teología y la ética, obteniendo su doctorado a los 21 años. A lo largo de su carrera, criticó abiertamente la connivencia de la Iglesia alemana con el nazismo y fue una de las figuras clave en la creación de la Iglesia Confesante, que se oponía a la instrumentalización del cristianismo por el Tercer Reich.
Uno de sus conceptos más influyentes es la "gracia costosa", que diferencia entre un cristianismo cómodo y pasivo frente a uno comprometido con la justicia y la verdad. En su obra Ética y en escritos posteriores, desarrolló ideas sobre la estupidez como fenómeno social y moral, argumentando que la obediencia ciega y la falta de pensamiento crítico son más peligrosas que la maldad deliberada.
Su oposición a Hitler lo llevó a involucrarse en una conspiración para derrocar al régimen. Fue arrestado en 1943 y ejecutado en 1945, semanas antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Su pensamiento sigue siendo una referencia clave en ética, filosofía política y teología.
Reseña sobre Aristóteles
Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.) fue un filósofo, científico y polímata griego, considerado una de las mentes más influyentes de la historia del pensamiento occidental. Discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno, sus obras abarcan prácticamente todas las ramas del conocimiento de su época, desde la lógica y la ética hasta la biología y la política.
Fundador del Liceo, Aristóteles desarrolló el método empírico y la lógica formal, estableciendo las bases del pensamiento científico. En su Ética a Nicómaco, introdujo el concepto de virtud como hábito, destacando la prudencia (phrónesis) como clave para la toma de decisiones racionales. En La Política, analizó las formas de gobierno y la importancia de la participación ciudadana en la vida pública.
Su influencia perduró a lo largo de los siglos, siendo fundamental para el pensamiento medieval, el renacimiento humanista y la filosofía moderna. Su legado sigue siendo central en la filosofía, la ciencia y la teoría política.

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