
Juan Moreira, el centauro de una raza, el radioteatro de Jorge Edelman - Capitulo 13
NeuquenNews
El gaucho argentino fue mucho más que un jinete de las pampas: fue símbolo de libertad, de trabajo, y también de persecución. En una época en que la libertad del hombre de a caballo incomodaba al poder, ser gaucho era un delito. Muchos fueron empujados a la orilla del sistema, criminalizados, encarcelados o fusilados sin juicio, simplemente por no doblegarse.
¿Quién fue Juan Moreira? ¿Un asesino a sangre fría o un héroe popular empujado a la violencia por la injusticia? A través de las ondas de la radio y la fuerza de las voces, el talentoso Jorge Edelman, referente de la radiofonía neuquina, nos devuelve una historia de sangre, traición y libertad con su versión en radioteatro del clásico argentino.
Este radioteatro, emitido originalmente por LU5 AM600 de Neuquén, y rescatado y vuelto a poner en valor por el sitio de divulgación histórico www.masneuquen.com, es una adaptación libre y profundamente humana del relato de Eduardo Gutiérrez, publicado por entregas en 1879. Allí, Moreira emerge como figura trágica: gaucho trabajador, hábil con el cuchillo, víctima de un sistema que lo margina, lo persigue y, finalmente, lo condena.
Con esta reedición del Juan Moreira queremos rendir homenaje a su legado, y revivir junto a nuestros lectores y oyentes el espíritu rebelde del gaucho... y del creador que lo trajo de vuelta al aire.

Capítulo 13: Capítulo 13: El sepo y la luna
Justicia por mano propia, y el adiós más triste
En este capítulo estremecedor, Juan Moreira no empuña su daga para matar, sino para hacer justicia. El cruel Zenón Varela, símbolo de la arbitrariedad y el abuso, sufre por fin en carne propia el tormento que él mismo impuso: el sepo. Sin matarlo, Moreira le devuelve cada golpe, cada humillación, cada silencio. Porque hay castigos que no necesitan muerte, solo memoria.
Pero no todo es venganza. Hay lugar para el amor, para la ternura, para el dolor silencioso. Juan regresa a su rancho, encuentra el abandono, la ausencia, la fidelidad inquebrantable de su perro. Y allí, junto a su overo y su Cusco, se despide de su pasado. Va al encuentro de sus tres amores: Vicenta, su madre y su hijo, y en esa despedida se revela la dimensión más humana del gaucho: la del hombre que ama, pero sabe que no puede quedarse.
El capítulo cierra con dramatismo: la partida de Varela llega con hombres armados y sed de revancha. Moreira, rodeado, se alista con dignidad. Porque si tiene que morir, morirá como vivió: con el cuchillo en la mano, el honor intacto y el corazón herido.
El pasado no se borra. Pero puede enfrentarse con coraje. Una historia de justicia, amor y valor bajo la luz de la luna.


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