Bolivia vive una de sus crisis sociales más complejas en los últimos años, con una oleada de bloqueos y protestas encabezadas por mineros, campesinos e indígenas que han paralizado caminos estratégicos y elevado el costo político del Gobierno de Rodrigo Paz. Las movilizaciones, que comenzaron hace alrededor de dos semanas, exigen nada menos que la renuncia del presidente, además de respuestas concretas a un conjunto de demandas laborales, económicas y territoriales acumuladas desde hace meses y, en muchos casos, años.