
Rusia prohíbe el satanismo y lo declara movimiento extremista en todo el país
NeuquenNews
En un fallo histórico, la Corte Suprema de Rusia resolvió prohibir el funcionamiento del llamado Movimiento Internacional de Satanistas en todo el territorio nacional, al calificarlo como una organización extremista. La decisión se tomó a partir de una presentación conjunta del Ministerio de Justicia y la Fiscalía General de la Federación Rusa, que argumentaron que dicha agrupación promueve el odio y la hostilidad hacia las confesiones religiosas tradicionales del país.
Según el dictamen judicial, la organización impulsaba actividades de incitación al odio, vandalismo contra lugares sagrados, y la profanación de templos religiosos, en particular de la Iglesia Ortodoxa Rusa, considerada uno de los pilares de la identidad espiritual nacional. El movimiento, que no cuenta con una estructura institucional visible en el país, fue denunciado por su simbología, contenidos difundidos en redes y rituales presuntamente realizados en distintos puntos del territorio ruso.
La prohibición fue adoptada con efecto inmediato y significa que cualquier persona que promueva, financie o participe de actividades vinculadas al satanismo, podrá ser investigada bajo la legislación vigente en materia de extremismo.
Raíces del satanismo en Rusia
Aunque nunca fue un fenómeno masivo, el satanismo como práctica o expresión simbólica ha tenido presencia marginal en Rusia desde principios del siglo XX. Durante la etapa soviética, donde se promovía un fuerte ateísmo de Estado, las expresiones religiosas —incluyendo las ocultistas o esotéricas— fueron duramente reprimidas. Sin embargo, en la clandestinidad surgieron pequeños círculos interesados en el misticismo, la alquimia, y en algunos casos, influenciados por corrientes satanistas europeas.
Con la caída de la Unión Soviética y la apertura del país al mundo, a partir de la década de 1990 comenzó a observarse un fenómeno globalizado de difusión cultural, donde el satanismo pasó a expresarse principalmente a través del arte, la música (sobre todo en subgéneros del metal), la literatura y sitios web. Aunque muchas veces estas expresiones fueron más estéticas o filosóficas que religiosas, generaron preocupación en sectores conservadores.
En los últimos años, se produjeron algunos incidentes de vandalismo en iglesias rurales, cruces destruidas y rituales no autorizados en cementerios, que fueron atribuidos —según informes policiales— a grupos satanistas o a personas influenciadas por su simbología. Estos hechos reforzaron el pedido de intervención legal por parte de sectores religiosos.
La posición de la Iglesia Ortodoxa
La Iglesia Ortodoxa Rusa, institución con un fuerte arraigo histórico y social, celebró la decisión del alto tribunal. El patriarca Kirill había señalado en declaraciones recientes que el satanismo no solo representa una provocación espiritual, sino también una forma de agresión directa contra el alma del pueblo ruso. “No se trata de libertad religiosa, sino de una negación activa del bien, del respeto al prójimo y de lo sagrado”, afirmó.
También distintas organizaciones religiosas y culturales apoyaron la prohibición, argumentando que el satanismo, al glorificar conceptos de destrucción, caos o rebelión contra las normas morales universales, atenta contra la armonía social y los valores que la sociedad rusa intenta preservar.
Alcances de la medida
Con esta resolución, Rusia incorpora oficialmente al Movimiento Internacional de Satanistas al Registro Federal de Organizaciones Extremistas, lo que implica la congelación de activos, el cierre de sitios web y la penalización de cualquier actividad que promueva esa ideología. También se aplicarán sanciones a símbolos, publicaciones o acciones públicas que puedan ser interpretadas como exaltación del satanismo.
La decisión fue adoptada por el juez Oleg Nefedov, en una audiencia a puertas cerradas, en línea con los procedimientos establecidos para este tipo de causas.
La prohibición del satanismo en Rusia responde a una decisión jurídica, política y cultural destinada a proteger la integridad espiritual de la nación. Más allá de su presencia limitada, el satanismo representa para las autoridades una amenaza al orden simbólico y religioso que guía gran parte del tejido social del país.
Con esta medida, Rusia se convierte en uno de los pocos países del mundo en declarar ilegal al satanismo como corriente ideológica, reafirmando su apego a los valores tradicionales, la defensa del culto religioso y el rechazo a prácticas que socaven los fundamentos espirituales de su sociedad.


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