“Relatos Esenciales”: El reflejo de vida de los trabajadores que hacen grande a YPF

Nacionales 15 de enero de 2021
YPF quiere reconocer a sus trabajadores de diferentes áreas que no pararon nunca, aún en el peor momento de la pandemia y con condiciones climáticas muy adversas con una nueva campaña viral.
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A través de una serie de videos subidos a su canal de YouTube, la empresa se propone a darle voz a la gente que da todo por el crecimiento de la marca, pero son anónimos para el público.

Una de las protagonistas de los spots es Amelia Martínez. Ella trabaja hace doce años en OPESSA ACA Mendoza como responsable de turno y su esposo también se desempeña en la compañía en la parte de laboratorio móvil.

Amelia tiene dos hijos. El mayor, Jonathan, de 18, está cursando su último año en una escuela técnica becado por YPF. Sus padres aspiran a que pueda entrar a la empresa para asegurarse su futuro laboral.

Su hija menor Indira, de 5 años reconoce al pasar por una Estación de Servicio o ver un logo de YPF en la calle, el lugar en el que trabajan sus padres.

Martínez siente orgullo de que sus compañeros de trabajo tengan la posibilidad de seguir estudiando y creciendo en la petrolera nacional. Ella es intermediaria entre el jefe y los jóvenes que recién ingresan a trabajar en la empresa. “Los chicos siempre tienen la idea de pasar a la parte de refinería. Para eso trató de incentivarlos a que sigan estudiando. YPF te da todas las oportunidades para crecer. Tienen sus días libres para estudiar. No todas las empresas ofrecen esas posibilidades”, afirma.

Otra de las historias reales que cuenta la empresa más importante del país, es la de Sergey Martynuk, jefe de operaciones de la terminal de Orión, en Tierra del Fuego.

Sergey nació en Rusia. En la década del 90, sus padres decidieron emigrar hacia un lugar del mundo donde su hijo pudiera ir a la escuela y no tuviera que hacer el servicio militar obligatorio. Así la familia llegó a la Argentina en 1999. “Nuestro primer hogar fue en el barrio de La Boca. A la primera semana, me compraron un guardapolvo y me mandaron al colegio”.

Muchos inmigrantes llegan y deciden mantener las costumbres de su país de origen. Nosotros dijimos que, si vamos a vivir acá, tenemos que comportarnos como argentinos. A mí mujer la conocí bailando tango a los 15 años en un taller del secundario”, relata el ingeniero.

Al finalizar sus estudios medios, Martynuk se anotó para estudiar Ingeniería Química en la universidad. Cuando se recibió, decidió dejar su curriculum en YPF.  Trabajó un año en La Plata y un viernes a la tarde le llegó la propuesta de trasladarse al sur y no dudó: “Al lunes siguiente ya había tomado la decisión de mudarme a Ushuaia”.

En la planta somos 15 personas y nos tratamos como una gran familia. Mis compañeros me ayudaron mucho cuando llegué”, reconoce.

En Tierra del Fuego nació su hija Elena, de tres años.

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