
Coherentes en el personalismo y la ingratitud
NeuquenNews
El diputado provincial Lucas Castelli y la concejala capitalina Ana Servidio anunciaron su respaldo a Rolando Figueroa, y mostraron coherencia por primera vez en sus carreras políticas; desconocidas para la inmensa mayoría de los neuquinos pero carreras al fin.
Oportunista y desagradecido, el fulano este, Castelli, logró una banca en la Legislatura neuquina como candidato de Juntos por el Cambio, alianza de la que emigró para formar un bloque unipersonal. Lo mismo hizo Servidio, quien consiguió su banca en el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén por el Frente de Todos, al que abandonó de un día para el otro y se sumó al partido Avanzar que inventó Castelli.
Eso ya los hacía similares y encontraron, en Figueroa, un alma gemela que emigró del MPN, partido con el que fue intendente, diputado provincial, vicegobernador y que le permitió ser diputado nacional. Ahora Figueroa enfrentará al MPN.
Hay coherencia en el personalismo y la ingratitud de Castelli y de Servidio, ya que igual que Figueroa traicionaron a los partidos y votantes que confiaron en ellos y se quedaron con las bancas. Ninguno de los tres renunció, por el contrario siguieron atados a las sillas y los sueldos.
En realidad, no tenían la obligación legal de presentar sus renuncias, pero seguramente sí la obligación moral.


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