
PISA 2025 expone el fracaso educativo argentino: 8 de cada 10 estudiantes no alcanzan el nivel mínimo en Matemática
NeuquenNewsLos resultados de las pruebas PISA 2025 no dejan margen para las excusas ni para los discursos complacientes. En Argentina, el 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo de desempeño en Matemática. En Lectura y Ciencias, la proporción fue del 59%.

En términos más directos: casi ocho de cada diez adolescentes argentinos tienen dificultades para resolver problemas matemáticos básicos y aproximadamente seis de cada diez no logran los aprendizajes mínimos esperados en comprensión lectora y Ciencias.
Los datos fueron difundidos por Chequeado, sobre la base de un informe de Argentinos por la Educación elaborado por María Sol Alzú, Martín Nistal y Lucía Vallejo. El trabajo tomó los resultados publicados este 8 de septiembre por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
La ficha oficial de la OCDE sobre Argentina confirma la gravedad del panorama y señala que los datos argentinos cumplieron con los estándares técnicos exigidos para ser considerados válidos.
Argentina cayó en las tres materias
Los estudiantes argentinos obtuvieron 367 puntos en Matemática, 11 menos que en 2022, cuando el promedio había sido de 378. La caída fue del 2,9% y dejó al país en el puesto 75 entre los 91 sistemas educativos participantes.
En Lectura, Argentina alcanzó 389 puntos, contra los 401 obtenidos tres años antes. La pérdida fue de 12 puntos y ubicó al país en el puesto 62 a nivel internacional.
En Ciencias, el promedio descendió de 406 a 393 puntos, una caída de 13 puntos. Argentina terminó en el puesto 71 de la clasificación mundial.
El retroceso no se limita a la comparación con 2022. La OCDE informó que los resultados argentinos de 2025 fueron inferiores a los de 2018 en las tres áreas. Desde aquel año, la proporción de estudiantes con bajo desempeño aumentó siete puntos porcentuales en Matemática, siete en Lectura y seis en Ciencias.
No se trata, por lo tanto, de un tropiezo aislado. Es una degradación sostenida que atravesó distintos gobiernos, ministros, planes educativos, reformas y promesas que nunca consiguieron modificar el rumbo.
Qué significa quedar por debajo del mínimo
PISA no evalúa únicamente si un estudiante puede repetir contenidos memorizados. Mide la capacidad de utilizar lo aprendido para enfrentar problemas nuevos, analizar información, razonar y desenvolverse en situaciones de la vida cotidiana.
En Matemática, alcanzar el nivel 2 implica poder reconocer cómo se representa matemáticamente una situación sencilla, comparar distancias entre recorridos alternativos o convertir precios expresados en diferentes monedas.
Solamente el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó ese piso. El promedio de la OCDE fue del 65%.
La evolución histórica es todavía más preocupante. En 2006 y 2009, el 36% de los alumnos argentinos llegaba al nivel mínimo en Matemática. La proporción bajó al 34% en 2012, al 31% en 2018, al 27% en 2022 y finalmente al 24% en 2025.
En casi dos décadas, Argentina no solamente dejó de avanzar: perdió doce puntos porcentuales en la cantidad de estudiantes capaces de alcanzar los aprendizajes matemáticos básicos.
En el nivel más alto prácticamente no hay representación argentina. La OCDE señaló que casi ningún estudiante del país llegó a los niveles 5 o 6 en Matemática, mientras que el promedio de los países miembros del organismo fue del 8%.
Leer sin comprender
En Lectura, cerca del 40% de los adolescentes argentinos alcanzó el nivel mínimo. Esto significa que alrededor del 60% tiene dificultades para identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios específicos o reflexionar sobre la forma y la finalidad de lo que está leyendo.
El informe de Argentinos por la Educación ubica en 59% la proporción exacta de estudiantes por debajo del nivel 2. En 2022 había sido del 55%.
La caída ocurre en una época en la que los adolescentes están expuestos diariamente a una cantidad inédita de publicaciones, videos, mensajes, noticias falsas y contenidos producidos mediante inteligencia artificial. Sin comprensión lectora y capacidad crítica, el acceso permanente a la información no garantiza conocimiento: puede multiplicar la desinformación y la manipulación.
La OCDE advirtió que la lectura fue el área que más retrocedió en el mundo y señaló dificultades crecientes para evaluar fuentes, relacionar información y distinguir hechos de opiniones.
Seis de cada diez tampoco alcanzan el piso en Ciencias
En Ciencias, solamente el 41% de los estudiantes argentinos alcanzó o superó el nivel mínimo, muy lejos del 74% registrado como promedio en los países de la OCDE.
El 59% restante tuvo dificultades para reconocer explicaciones de fenómenos científicos conocidos o determinar, a partir de datos sencillos, si una conclusión resulta válida.
Apenas el 1% llegó a los niveles superiores de desempeño. La cifra muestra que el sistema educativo argentino no solamente tiene problemas para garantizar un piso común: tampoco consigue formar una proporción significativa de estudiantes con capacidades científicas avanzadas.
Octavos en América Latina
Argentina se ubicó en el octavo puesto en Matemática, Lectura y Ciencias entre los 13 países latinoamericanos incluidos en la evaluación.
En Matemática, el porcentaje argentino de estudiantes por debajo del nivel mínimo fue mayor que el de Brasil, Colombia, Costa Rica, Perú, México, Chile y Uruguay. Solamente Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Paraguay y Guatemala registraron resultados más desfavorables.
La comparación regional destruye otra excusa frecuente. Argentina ya no está solamente lejos de las principales potencias educativas: también quedó relegada frente a países latinoamericanos que enfrentan desigualdades y problemas económicos comparables.
Escuelas con carencias y aulas atravesadas por el desorden
La evaluación fue completada en Argentina por 11.093 estudiantes de 412 escuelas. La muestra representa a unos 609.100 adolescentes, equivalentes al 87% de la población nacional de 15 años.
Los cuestionarios complementarios revelaron condiciones que ayudan a dimensionar la crisis, aunque no deben interpretarse automáticamente como causas directas de los resultados.
El 54% de los estudiantes asistía a establecimientos cuyos directivos afirmaron que la falta de materiales educativos perjudicaba la enseñanza. El 50% concurría a escuelas donde las deficiencias de infraestructura representaban un obstáculo y el 44% estaba en instituciones afectadas, al menos parcialmente, por la falta de docentes.
También aparecen problemas dentro de las aulas. El 58% de los estudiantes declaró que el ruido y el desorden interrumpían la mayoría o la totalidad de las clases de Ciencias; el 47% indicó que sus compañeros no escuchaban al docente y el 29% sostuvo que no podía trabajar adecuadamente durante las clases.
Los datos, sin embargo, también impiden cargar toda la responsabilidad sobre los maestros. El 78% de los alumnos afirmó que sus docentes mostraban interés por el aprendizaje de cada estudiante y el 79% aseguró que recibía ayuda adicional cuando la necesitaba. El problema es más amplio: alcanza a la organización del sistema, las condiciones materiales, las políticas educativas, las familias y la continuidad de los aprendizajes.
Neuquén tampoco puede mirar para otro lado
PISA 2025 no publicó resultados desagregados por provincia. Por eso, no sería correcto afirmar que los porcentajes nacionales reflejan exactamente el desempeño de los estudiantes neuquinos.
Pero la falta de una cifra específica tampoco puede convertirse en una excusa para desentenderse. Neuquén forma parte del sistema educativo argentino y necesita producir, publicar y debatir información provincial comparable sobre trayectorias, comprensión lectora, Matemática y Ciencias.
Una provincia que exhibe crecimiento económico, récords de producción energética y proyectos de desarrollo tecnológico no puede resignarse a desconocer si sus estudiantes están aprendiendo lo necesario para participar de ese futuro.
La riqueza del subsuelo no reemplaza el conocimiento. Sin una educación sólida, los empleos más calificados, la ciencia, la innovación y la conducción de los procesos productivos seguirán dependiendo de capacidades formadas fuera de la provincia o estarán reservados para una minoría.
Una deuda política que ya lleva generaciones
PISA no es la única forma posible de medir la educación y sus resultados deben analizarse junto con otros indicadores. Tampoco permite asignar toda la responsabilidad a un gobierno determinado ni establecer por sí sola las causas del deterioro.
Pero utilizar esas precauciones metodológicas para minimizar el mensaje central sería otra forma de negación.
Cuando el 76% de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo en Matemática y cerca del 60% fracasa en Lectura y Ciencias, el país no enfrenta solamente un problema escolar. Enfrenta una crisis de ciudadanía, productividad, desarrollo científico e igualdad de oportunidades.
La dirigencia argentina lleva años anunciando que la educación es una prioridad mientras los resultados se deterioran. Cambian los gobiernos, los ministros, las consignas y los programas, pero millones de chicos siguen atravesando la escuela sin adquirir las herramientas que deberían garantizarles autonomía y futuro.
PISA 2025 vuelve a poner el problema delante de todos. Esta vez, mirar hacia otro lado también será una decisión política.


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