El actor Guillermo Francella, uno de los nombres más reconocidos del cine y la televisión argentina, sorprendió al referirse a la crisis que atraviesa el sector audiovisual. En una entrevista emitida por Canal 13 Argentina, el intérprete habló de un “panorama desolador” y puso el foco en la falta de trabajo en la industria.
“Acá más que una grieta hay una realidad: no hay trabajo, no hay ficción”, sostuvo Francella, marcando una diferencia entre el debate ideológico y la situación concreta del sector. El actor fue uno de los artistas que expresó públicamente su apoyo al mandatario libertario desde que asumió, y su última película, Homo Argentum, fue proyectada en más de una ocasión ante el gabinete nacional.
Sin embargo, en esta oportunidad el tono fue distinto. Francella cuestionó la decisión del Gobierno de avanzar sobre la autonomía financiera del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), actualmente conducido por Carlos Pirovano. La discusión sobre el financiamiento del instituto se da en el marco de un ajuste más amplio que impacta en distintas áreas culturales.
“Los dos hijos míos son actores y me lo expresan todo el tiempo. El panorama es desolador”, afirmó el protagonista de Bañeros II, la playa loca. Y agregó: “No se filma, obviamente la televisión abierta desapareció. Cuando yo comencé había unitarios, tiras diarias y siempre había muchísimo trabajo”.
El diagnóstico fue directo. “Hoy hay algo que excede si opinás de un modo u otro. Es la verdad. No hay trabajo. La gente dejó de concurrir al cine”, enfatizó.
Las declaraciones adquieren peso político porque provienen de una figura que no puede ser encuadrada en la oposición cultural al oficialismo. Por el contrario, Francella fue identificado como uno de los artistas cercanos al proyecto libertario. Que ahora describa un escenario crítico en términos laborales y productivos introduce un matiz dentro del propio espacio de apoyo.
Más allá de la discusión ideológica, lo que el actor planteó en televisión fue un dato concreto: caída de la producción, menos ficción en pantalla, menos rodajes y menos empleo. Un diagnóstico que, en su lectura, trasciende la grieta y se instala en el terreno de los hechos.
Y Franchella también habló de la crisis. No desde la confrontación política, sino desde la experiencia de una industria que, según sus propias palabras, atraviesa un momento “desolador”.


















