
Una mirada filosófica que propone a las religiones como “sistemas operativos” de la humanidad: códigos que ordenan sentido y conducta, pero también moldes de control sobre el pensamiento. Con Foucault, Marx, Adorno y Heidegger como faros, se examina cómo esos marcos pueden servir a intereses económicos globales y limitar el discernimiento crítico.
















