El cantautor chileno fue detenido, torturado y asesinado después del golpe de Estado contra Salvador Allende. Su cuerpo recibió 44 impactos de bala, pero su último poema logró salir clandestinamente del Estadio Chile. Más de medio siglo después, su historia continúa demostrando que la violencia puede matar a una persona, pero no necesariamente puede derrotar aquello que representa.