Andrea Coronel comparte la misma pasión con su padre, salvar vidas

REGIONALES 13 de enero de 2023
En la última media hora de su jornada laboral y con la tranquilidad de haber concretado el paso con los colegas de la tarde, Andrea Coronel se dispone a una charla tranquila
Andrea Coronel

En la última media hora de su jornada laboral y con la tranquilidad de haber concretado el paso con los colegas de la tarde, Andrea Coronel se dispone a una charla tranquila, sin la obligación de mantener la mirada atenta para evitar que los bañistas que congregó el intenso calor de enero en la zona, se lancen a las aguas del Limay en el Remolino, el sector al fondo de la calle Linares donde está prohibido darse un chapuzón por su alto nivel de peligrosidad.
 
"Este lugar no está habilitado, así que lo que hacemos es silbatear a la gente para advertir y hacer prevención. A veces viene gente bajando por el medio del río y tenemos que hacerles señas para que salgan porque es un lugar muy caudaloso", comentó antes de recordar las postales de su infancia en los años 80, que marcaron su vocación por el canotaje y el cuidado de las personas en el agua.

"Me crié con mi papá en el cuerpo de bañeros voluntarios, del cual él fue uno de los fundadores. Mi mamá - Magdalena Faría- también fue bañera voluntaria aunque por poco tiempo. Como sabía enfermería, estaba en la parte de curaciones", contó, haciendo alusión a Jesús Joaquín "Coco" Coronel y a la iniciativa ad honorem que arrancó en 1964 con un puesto en el balneario municipal -hoy conocido como Albino Cotro- por un grupo de remeros que hacían recates y prevención.

Si bien los integrantes estaban capacitados en la materia, no había una organización municipal detrás que garatice la instrucción. El dispositivo se mantenía a pulmón y con donaciones de fondos con los que se adquirían materiales y ropa blanca como distintivo.

Además de cuidar la vida de los bañistas que se concentraban en las escalinatas del balneario municipal, el cuerpo de bañistas organizó el primer festival motonúatico de Neuquén y carreras de lanchas y canoas. También tejió red para llevar adelantes eventos y festividades como corzos, espectáculos -convocando a personajes como Titanes en el ring- y exhibiciones de salvataje o de esquí acuático. La relación con la comunidad era estrecha, al punto tal, que son la presencia de Prefectura Naval, era los que asistían a los sectores más vulnerables en las inundaciones.

 El respaldo comunal recién llegó a fines de los años 80', de la mano de Gustavo Fahler, el profesor de educación física que, luego de radicarse en Neuquén, impulsó la creación de la primera escuela de guardavidas municipal.

Si bien Andrea tiene hermanos varones, fue ella quien siguió los pasos de su padre en una actividad que tradicionalmente estuvo circunscrita al universo masculino. En su caso, el ejemplo de "Coco" pesó, tanto como al día de hoy: aún con 80 años, se mantiene activo, organizando la Regata Río Negro, señalizando la travesía a bordo de una lancha. En sintonía, ella no solo se convirtió en una eximia kayakista (fue parte de la Selección Argentina de Canotaje), sino que además es guardavidas.

Andrea comenzó en la actividad años atrás, convocada por Javier Marmissolle, "una persona que hoy no tenemos en vida, pero que tiene mucho valor en la historia del cuerpo de guardavidas". "Haciendo canojate siempre admiré al cuerpo de guardavidas. Me becaron y puede hacer la escuela y ya hace 21 años que sigo trabajando de esto", sintetizó.

 "Cuando arranqué el caudal del río era mucho mayor al que hay ahora y tuve muchas situaciones en las cuales no te preguntás nada y solo pensás en sacar a la víctima del agua. Usás todas tus fuerzas para poder resolver la situación. Aprendí que tenés que tener mucha cabeza a la hora de tirarte al agua a rescatar a alguien, sabiendo que tu vida está en juego. El entrenamiento y una buena formación en ese sentido, es fundamental. Por suerte siempre tuve compañeros de puesto en los que pude confiar, crear un buen vínculo y trabajar en equipo", valoró.

"En mis primeros tiempos estaba el balneario Albino Cotro, Gustavo Fahler y Sandra Canale. Después se sumó el balneario preventivo Figueroa en un brazo del río Neuquén, que luego se sacó. Más tarde, en 2014 se habilitó el Valentina Brun de Duclot y se fue ampliando con el paseo costero, que quedó muy bonito", dijo ,repasando los puntos más relevantes del cambio de fisonomía del sector ribereño de la ciudad.

En cuanto a cómo vivió el cambio de época en torno a la cuestión de género, manifestó: "Yo ingresé al operativo en el año 2001 junto a otras tres mujeres. En ese momento habían sacado una ordenanza para ampliar el cupo femenino porque solo había dos mujeres trabajando de guardavidas. Así que éramos 5 o 6. Hoy somos el 25 por ciento de un total de 160 guardavidas".

 "Antes hacíamos puestos con varones, pero hoy por hoy hay puestos a cargo de mujeres solamente, incluso en los lugares más peligrosos", remarcó y agregó que al igual que sus compañeras trabajan "a la par" de los varones. "No hay diferencia de género, se nos respeta bastante tanto nuestros compañeros como la sociedad en su conjunto", expresó.

Con la experiencia de haber vivido durante una década en España - donde homologó su título y continuó capacitándose- Andrea destacó la preparación y el equipamiento con el que cuentas los guardavidas locales. "La verdad es que, en cuanto elementos de seguridad y trabajo, estamos bastante bien en Neuquén ya que contamos con un equipo especial de náutica, motos de agua, semirígidos, comunicación por handy y tablas de rescate", postuló.

Actualmente, Andrea va rotando por los diferentes puestos de guardavidas, al tiempo que trabaja como acompañante terapéutica, "siempre tratando de ayudar a la sociedad". Fanática del deporte, continúa etrenándose para estar en forma para su trabajo, mientras que junto a su pareja - también guardavidas - contagia su entusiasmo a Gastón y Thiago, sus hijos de 22 y 11 años. "Sueño que sigan mis pasos, probablemente sea el más chico quien lo haga ya que siempre dice que quieren ser bombero y guardavidas", deslizó.

LM

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