Donante de Medula Ósea: Un acto altruista que salva vidas

Mediante un procedimiento sencillo, confidencial y seguro, es posible trasplantar células que podrían evitar la muerte de pacientes de cáncer. La experiencia “maravillosa” de una científica del Conicet que fue donante

SALUD Y BIENESTAR02/04/2025Neuquén NoticiasNeuquén Noticias
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La médula ósea es eso que todos alguna vez escucharon nombrar, pero no saben muy bien qué funciones desempeña en el organismo. Básicamente, es un tejido esponjoso que se ubica al interior de algunos huesos como el esternón y la cadera. Es esencial porque allí tiene origen la sangre y esconde los secretos mejor guardados del sistema inmune. Si la médula no trabaja del modo en que debe hacerlo, las personas pueden enfrentar problemas graves. Así es que quienes, por ejemplo, tienen un cáncer como leucemia o mieloma pueden necesitar de un trasplante de médula de un individuo sano. Como la médula se regenera, el donante no tiene que acostumbrarse a vivir sin un órgano como sucede con otros trasplantes.

Cada 1° de abril se celebra en Argentina el Día Nacional del Donante. Quienes manifiestan su voluntad, se inscriben en el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH, funciona desde 2003) del INCUCAI. Según los datos que constan en el sitio oficial, el Registro cuenta en la actualidad con más de 310 mil donantes. Cuanto más grande sea esa cifra, más chances de compatibilidad y de mejorar (o salvar) la vida de alguien más.

En la médula ósea tiene origen la sangre porque, en rigor, se producen las denominadas células progenitoras hematopoyéticas (CPH), que luego se transformarán en glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Cuando se trasplanta médula, lo que se hace es trasplantar CPH, algo clave para combatir afecciones sanguíneas difíciles de abordar.

Nadia Chiaramoni, científica del Conicet y de la Universidad Nacional de Quilmes, cuenta su experiencia como donante. “Para mí fue maravilloso. Si se pone en perspectiva, no es un esfuerzo tan grande y le terminás salvando la vida a alguien. Es un trasplante que está buenísimo porque es de persona viva a persona viva. No tiene lista espera, porque no tenés que esperar que alguien se muera para recibir lo que necesitás”.

El procedimiento es seguro y sencillo de comprender. A grandes rasgos, se asemeja a una transfusión de sangre. A los voluntarios, en primer lugar, les extraen sangre. Si luego de un análisis genético se observa que esa sangre, en el futuro, es compatible con la de alguien que requiere de un trasplante, continúan los próximos pasos. A partir de la donación se salva la vida de alguien más y todo el proceso es monitoreado de cerca por profesionales de la salud.

El paso a paso, en primera persona

Chiaramoni hizo la donación en febrero de 2020 en el Hospital Alemán. Había entrado al Registro porque en 2013 fue incorporada luego de una donación altruista de sangre. “Ese día que quedé inscripta apenas me sacaron un poco más de sangre que la que había ido a donar. En octubre de 2019 se contactaron conmigo porque aparentemente había alguien que necesitaba de mi médula y era muy compatible conmigo”, narra.

El paso siguiente fue realizar chequeos médicos para controlar que Chiaramoni efectivamente fuera una persona sana. “Algo que me sorprendió muchísimo en su momento fue el trabajo que hizo el INCUCAI. Un trabajador de allí estuvo conmigo en todo momento. Me vino a buscar a mi casa, me llevó a hacer estudios, luego a hablar con el especialista y me invitaba todo el tiempo que me sacara todas las dudas que pudiera tener. Con los médicos lo mismo, me llamaban todo el tiempo para controlar cómo estaba. Ahí supe que lo que estaba haciendo no es algo raro, sino que se da bastante”.

Además, a la científica le contaron de qué manera colectarían las CPH. Había dos opciones. Por un lado, las células pueden ser donadas a través de un proceso denominado aspiración de médula. En este caso, se realiza una punción de los huesos de la cadena, que se realiza en quirófano, con anestesia e implica dos días de internación. Por otra parte, hay una forma más sencilla y en el presente es la más empleada: la aféresis de sangre periférica. Consiste en la extracción de CPH de la sangre, no requiere anestesia y tan solo lleva entre tres y cuatro horas. El material se extrae del brazo, de forma muy similar a una donación común.

En este último caso, el líquido ingresa a una máquina que filtra las CPH, mientras que el resto de los componentes vuelven en ese mismo momento al donante a través de otra vía conectada al otro brazo. Cuando termina, el voluntario vuelve a su casa sin problemas. Es lo que le sucedió a Chiaramoni.

“Cuando todo terminó y pusieron las células que me sacaron en una heladerita para trasladarla al paciente que lo necesitaba, me lo tomé bien, pero nada más. Sin embargo, algo que me quedó grabado es que la persona del INCUCAI que me acompañaba se puso a llorar. Se emocionó”, dice.

Chiaramoni confiesa que ella se emocionó cuando, ya preparada para retirarse de la institución, vio la camioneta del INCUCAI y le contaron que el material que le habían extraído estaba por viajar a ayudar a una persona que lo necesitaba para sobrevivir. Se estima que, más allá de las dos opciones para colectar las CPH, luego de dos semanas las células recuperan sus niveles normales.

Condiciones
 
Según el sitio oficial, para ser donante de CPH hay que tener entre 18 y 40 años, pesar más de 50 kilos y no tener ninguna enfermedad previa. Basta con presentarse a los centros de donación repartidos en la geografía nacional para comenzar con el proceso. Como narra Chiaramoni, el primer paso es donar sangre y luego esperar que algún paciente que requiera de médula ósea sea compatible con quien donó.

La información que brindan los profesionales de la salud es fundamental para poder tomar la decisión de manera voluntaria y sin presiones. El procedimiento es confidencial y no tiene costos para el donante ni tampoco para el receptor. Un dato interesante es que luego de un año, quien donó médula ósea y quien la recibió, si desean, pueden conocerse. Chiaramoni conoció a su receptor, pero se reserva sus palabras.

Los genes del donante deben ser compatibles con los del receptor, por lo que siempre se suele buscar la coincidencia genética al interior de la propia familia. Quienes, por el contrario, no hallan a un familiar compatible, encuentran a su potencial donante dentro del Registro.

Como la donación de médula ósea está regida por el principio de solidaridad internacional, el Registro Nacional está incorporado al Banco Mundial de Donantes de Médula Ósea (BMDW, por sus siglas en ingles). Potencialmente, quien esté inscripto en las bases de datos locales podría brindar sus CPH a alguien del mundo que las esté buscando para sobrevivir. Un acto solidario que perfora fronteras. 

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