
Durante siglos, las luciérnagas fueron parte del paisaje nocturno en muchos lugares del planeta. Su tenue luz parpadeando entre los árboles o sobre los pastizales era un espectáculo natural que marcaba el ritmo de los veranos. Sin embargo, en las últimas décadas científicos y ambientalistas comenzaron a advertir un fenómeno preocupante: cada vez se ven menos luciérnagas.














