
Hoy empieza el período de suspensión de la producción de General Motors que deja en vilo a 600 trabajadores: «La situación no mejora y lo que está pasando no es un buen síntoma»
NeuquenNews
Desde este martes 25 de marzo, la planta de General Motors en Alvear suspende su producción por la caída en las exportaciones a Brasil, dejando en incertidumbre a 600 trabajadores. La medida, que se extenderá hasta el 14 de abril, se da en un contexto de crisis para la industria automotriz argentina, golpeada por la baja demanda externa y la creciente competencia de vehículos importados.
La empresa acordó con el gremio de mecánicos SMATA que los empleados suspendidos perciban el 75% de su sueldo bruto mientras dure la medida. Sin embargo, la preocupación entre los trabajadores es creciente. «No estamos tranquilos porque esto no es bueno. Con la devaluación de Brasil, les conviene producir allá«, advirtió Sergio Gazzera, referente de SMATA, en declaraciones a El Tres.
El parate en la producción afecta no solo a la planta de General Motors, sino también a toda su red de proveedores, que dependen del ensamblaje del modelo Tracker, el único que se fabrica en Alvear.
La suspensión de actividades en General Motors no es un caso aislado. En lo que va del 2025, las exportaciones de vehículos argentinos a Brasil cayeron un 30%, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). La política económica del gobierno de Lula Da Silva, que elevó la tasa de interés para frenar la inflación, afectó el financiamiento para la compra de autos, reduciendo la demanda en el principal mercado de exportación de Argentina.
A comienzos de este año, General Motors ya había implementado un plan de retiros voluntarios para reducir su planta de personal, con el objetivo de desvincular a unos 300 trabajadores. Ahora, la suspensión de la producción refuerza la incertidumbre sobre la estabilidad laboral en la compañía.
El antecedente inmediato data de 2024, cuando la automotriz sufrió varias interrupciones en su producción debido a problemas con el suministro de piezas y la baja demanda. En ese año, la empresa redujo su proyección de fabricación anual de 430.000 a 330.000 unidades, aunque luego logró revertir parcialmente la baja.
Más allá de la situación en Brasil, la industria automotriz argentina enfrenta otros desafíos, como la creciente importación de vehículos chinos a precios más competitivos. «Los trabajadores ven que la situación no mejora y saben que lo que está pasando no es un buen síntoma«, sostuvo Gazzera.


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