
En un mundo donde el brillo de las grandes fortunas contrasta con la precariedad de la mayoría, este artículo explora cómo el modelo de acumulación de capital—basado en la especulación y la concentración del poder económico—desplaza la producción real y erosiona el tejido social. Una mirada crítica y humanizada que cuestiona si el progreso medido en cifras realmente beneficia a la sociedad en su conjunto o si, por el contrario, alimenta la desigualdad y el individualismo.













