Las nevadas de agosto no alcanzarán a frenar la sequía

Actualidad 27 de agosto de 2021
Servirán como mucho para demorar los plazos y bajar el riesgo de que falte agua para la fruta. La emergencia sigue y pronostican una primavera sin lluvias
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Las nevadas de agosto se derretirán rápido con el calor de la primavera y no serán suficientes para revertir la sequía en toda la provincia. El último temporal blanco servirá, como mucho, para postergar unas semanas el problema y reducir el riesgo de que falte agua para la fruticultura en el verano. La emergencia hídrica sigue vigente y pronostican una primavera sin lluvias, en la que habrá que cuidar gota a gota.

A esta altura del año, salvo que todos los servicios meteorológicos estén errados, Neuquén se encamina a un verano complejo, donde el agua para riego y consumo familiar saldrá de lo que se haya logrado resguardar durante la primavera.

Elías Sapag, de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), explicó que el impacto de las nevadas recientes será “relativo” porque no tenemos un invierno por delante para que el hielo se compacte y se forme un reservorio a mediano plazo. “Pasados estos eventos, entramos en septiembre, cuando la exposición solar es mayor y las temperaturas son más altas, empiezan los deshielos y hay que ver cuánto va a durar esta nieve”, advirtió.
 
Recordó que, aguas abajo de las presas, en la zona de la Confluencia y en Río Negro, en verano se consume en gran medida lo que se acumuló durante la época fría y estamos a un paso de la primavera con los embalses en niveles “muy bajos”.

“A pesar de que hemos mejorado la cantidad de nieve, sobre todo en la cuenca del Neuquén, donde tenemos un déficit del 40 por ciento, los embalses están bajos y nos quedan ocho meses por transcurrir para volver a acumular”, detalló.

Agregó que, para colmo, “todos los servicios meteorológicos: el mundial, el nacional y el de Chile, nos dan un trimestre seco entre septiembre y noviembre y la AIC también ve lo mismo en nuestra evaluación”. Eso significa que no tendremos lluvias en primavera y el agua que llegue a los ríos, lagos y embalses dependerá de lo que conserven las cumbres en las próximas semanas.

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“Si no tenemos lluvias en primavera, el Limay va a sufrir, porque está muy bajo; entra hoy con 400 metros cúbicos, igual que el Neuquén, cuando su caudal en general es el doble", observó Sapag. Añadió que el problema es más grave todavía porque "hay que recargar la napa subterránea primero y el Collón Cura, que es uno de los ríos que más aporta al Limay, corre sobre una arenisca volcánica y, hasta que no se satura esa napa subterránea, no rueda el agua a los lagos naturales y artificiales”.


Confluencia: un metro más de agua que trae alivio

Por ahora, en la zona de la Confluencia, las nevadas sirvieron para reducir el nivel de alerta. Antes del temporal, el principal temor era que no alcance el agua en verano para la fruticultura y hasta se complique el suministro a los hogares del Alto Valle.

Elías Sapag, de AIC, confió que venían "conversando con Río Negro que, acercándonos a enero y febrero, teníamos que ver cómo restringir los caudales aguas abajo, sobre todo para el riego, porque veíamos que no íbamos a poder sacar agua ni de Mari Menuco ni de Los Barreales porque se saca solamente generando e iba a llegar a una cota donde las turbinas no iban a poder funcionar”.

“Ahora, con esta nevada, creemos que llegaremos a 411 metros sobre el nivel del mar cuando antes nuestra proyección eran 410, lo que ponía en riesgo inclusive la toma de agua desde el acueducto Mari Menuco hacia Neuquén, Centenario y Vista Alegre; era complicado”, enfatizó.

 Agregó que, como temían lo peor, “la nevada nos benefició en que vamos a salir de ese riesgo y vamos a poder dar todo el agua necesaria a la fruticultura, la industria y las ciudades, pero mantenemos la emergencia hídrica para que la hidroelectricidad no pueda sacar más de lo que le otorgamos: 300 metros (cúbicos por segundo) abajo de Arroyito por el Limay y 100 metros, por ahora, aguas abajo de El Chañar”.

Dijo que, en los embalses, habrá que disputar gota a gota con la generación eléctrica, porque hoy deberían estar al tope “y El Chocón está a ocho metros del punto máximo y a un metro del mínimo y Piedra del Águila está a 12 metros del máximo y dos metros del mínimo”. Añadió que la excepción es Cerros Colorados, “que está alto, pero igual llegó a dos metros del mínimo”.

Subrayó que, mientras la Confluencia entra en una pulseada con las hidroeléctricas, el panorama será más crítico en el centro y norte de la provincia, donde no tienen lagos naturales ni artificiales para abastecerse durante el verano. "Aguas arriba de las presas, tenemos que ser prudentes y no vamos a levantar la alerta porque agosto no reemplaza ni a abril ni a mayo ni a junio, que fueron todos meses deficitarios, e incluso julio, que fue el más caluroso de la serie histórica”, alertó.

 En septiembre empiezan las obras en el interior

El próximo mes, la subsecretaría de Recursos Hídricos comenzará con las perforaciones y obras sobre los cursos de agua en el norte y centro de la provincia para evitar que se queden sin suministro por la sequía. Estiman que la falta del recurso se sentirá con fuerza a partir de noviembre; diciembre quizás, si las últimas nevadas soportan la embestida del calor.

“En las zonas altas, en el centro y norte de la provincia, cuando se vaya la nieve, el problema va a ser inmediato y estas nieves se van a ir antes que las nevadas de mayo o junio, que tenían frío y se compactaba; ahora va a hacer calor y no van a durar tanto”, graficó Horacio Carvalho, titular de Recursos Hídricos.

Contó que relevaron 57 localidades del interior neuquino y concentraron el plan de obras en el norte y centro de Neuquén, “que es donde vamos a tener más problemas y vamos a ir con perforaciones, tanques y máquinas para reencauzar hacia bocatomas de riego o del EPAS para agua potable”.

 “Hacia la región de la Confluencia, estas nevadas van a aportar agua a los lagos y van a poder hacer mayor reserva, por eso el tema es en las zonas altas”, remarcó.

Dijo que el último temporal blanco estaba en los cálculos al declarar la sequía, porque “los pronósticos daban nevadas para la segunda quincena de agosto, que van a demorar un poco la llegada del problema y darnos más tiempo; quizás si era para noviembre será para diciembre, pero no mucho más”.

Observó que Recursos Hídricos aún trabaja en obras de contención de tormentas por las lluvias intensas que causaron daños en Barrancas y Buta Ranquil el último verano y, en simultáneo, deben prepararse para combatir la sequía en esas mismas localidades. Para el funcionario, esta situación paradójica es una prueba “de que hoy la naturaleza se porta de forma extraña”.

LM

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