
Raúl Martín: “Si a una pyme que gana un 8 o 10% le pedís bajar un 23%, significa que se va a fundir”
NeuquenNewsEl crecimiento de Vaca Muerta muestra números cada vez más importantes en producción, inversiones y exportaciones, pero detrás de esos récords comienza a profundizarse una discusión que atraviesa a buena parte de las empresas neuquinas: quién paga el costo de hacer cada vez más competitiva a la formación no convencional.
Ese fue el eje de la entrevista que Raúl Martín, presidente de la Cámara de Empresas, Industria y Servicios de Añelo, mantuvo con Desafío Energético, en medio de la preocupación generada por la decisión de Halliburton de solicitar a sus proveedores una reducción del 23% sobre los valores de contratos vigentes.
Martín comenzó poniendo sobre la mesa la contradicción que, a su entender, existe entre los extraordinarios resultados productivos que exhibe Neuquén y la presión creciente sobre las empresas que integran la cadena de valor.
Durante la entrevista mencionó los niveles récord de producción de petróleo y gas y sostuvo que esos indicadores muestran la competitividad alcanzada por Vaca Muerta. También señaló que los costos de producción permiten márgenes importantes para las compañías operadoras.
Pero inmediatamente marcó el contraste.
“Nosotros celebramos el crecimiento de las operadoras. Celebramos el crecimiento en inversiones también. Y celebramos la incorporación de tecnología”, señaló Martín. Sin embargo, advirtió que la decisión de exigir una baja del 23% puede trasladarse rápidamente hacia el resto de la cadena de proveedores.
Y allí planteó uno de los conceptos centrales de la entrevista:
“Adrián, vos, yo, pequeños empresarios, sabemos que estamos luchando por un 8 o un 10% de utilidad. Si vos tenés un contrato en ejecución por un 8 o un 10%, que tengas que hacer un descuento de un 23%, significa que te vas a fundir”.
El ajuste termina llegando al empleo
Para Martín, el problema no se limita a la rentabilidad empresaria. Cuando una pyme ya no tiene margen para absorber una reducción semejante, explicó, comienzan a aparecer consecuencias mucho más profundas.
“No vas a poder pagar impuestos. Vas a tener que achicar por donde uno no quiere, que es la mano de obra”, sostuvo.
El dirigente empresario remarcó que los trabajadores constituyen uno de los principales activos de las compañías regionales y destacó, precisamente por eso, la coincidencia de intereses que hoy existe entre cámaras empresarias y organizaciones sindicales frente al problema.
También puso el foco sobre una particularidad muchas veces ignorada cuando desde las grandes compañías se reclama simplemente “bajar costos”: producir y prestar servicios en Vaca Muerta tiene costos propios del territorio.
Los salarios, las condiciones laborales, la alimentación, la seguridad, la indumentaria, los insumos y toda la estructura necesaria para operar en la cuenca forman parte del precio final de cualquier servicio.
La pregunta que planteó Martín fue sencilla: si prácticamente todos esos costos están determinados, ¿de dónde sale una reducción del 23%?
“¿En qué vamos a reducir?”, preguntó durante la entrevista, antes de enumerar distintos componentes que forman parte de la actividad cotidiana de las empresas.
Vaca Muerta no es solamente precio
La discusión expone además uno de los debates que viene creciendo dentro de la industria desde que YPF profundizó su estrategia para reducir costos y aumentar la productividad.
La búsqueda del menor precio puede mejorar determinadas variables económicas de corto plazo, pero también puede producir efectos sobre la cadena de proveedores, el empleo, la capacitación y la capacidad tecnológica de las empresas locales.
Martín cuestionó precisamente que el precio pueda analizarse como una variable aislada.
“Vos no podés tomar el precio de un producto o servicio como algo duro cuando tiene un componente humano”, afirmó.
Y defendió el papel que durante los últimos años tuvieron las cámaras empresarias y los sindicatos para mantener lo que definió como un “ecosistema amigable” alrededor de Vaca Muerta, evitando que las dificultades laborales o empresariales terminaran transformándose en conflictos capaces de paralizar la actividad.
La advertencia adquiere particular importancia porque Añelo sigue siendo el corazón operativo de buena parte del desarrollo no convencional.
Martín fue incluso más lejos y sostuvo que decisiones empresariales unilaterales que provoquen pérdida de puestos de trabajo pueden terminar generando problemas sociales y conflictos que finalmente también afecten a las propias operadoras.
“Si vos tuvieras un corte en Añelo, ¿cómo repercute en el panorama de inversores globales? ¿Cómo repercute en el futuro de Vaca Muerta?”, se preguntó.
Menos inversión, menos capacitación y menos seguridad
El titular de la Cámara de Añelo enumeró además las consecuencias que puede provocar una política sostenida de reducción de precios sobre proveedores que ya trabajan con márgenes estrechos.
Habló de reducción de puestos laborales, caída de inversiones, menor capacidad de innovación, postergación de programas de capacitación, debilitamiento de las condiciones de seguridad y pérdida de competitividad de las empresas locales.
“Toda la cadena de valor que arrastra atrás esa empresa se va a ver resentida porque no vamos a poder bajar ese 23%”, resumió.
La discusión deja entonces de ser exclusivamente comercial.
Lo que aparece detrás es una pregunta mucho más profunda para Neuquén: qué lugar tendrán las empresas regionales dentro de una Vaca Muerta que aumenta su producción, mejora su eficiencia y se prepara para crecer fuertemente en capacidad exportadora.
Porque si ese crecimiento se consigue a costa de trasladar continuamente las reducciones de costos hacia el último eslabón de la cadena, los récords productivos pueden convivir con una realidad completamente diferente puertas afuera de las grandes operadoras: pymes debilitadas, menor inversión y pérdida de empleo.
Una mesa entre empresas y sindicatos
Martín confirmó durante Desafío Energético que la Cámara comenzó inmediatamente a realizar contactos con dirigentes sindicales y representantes de otras organizaciones empresarias.
Según relató, luego de recibir de uno de los asociados la comunicación enviada por Halliburton a sus proveedores, mantuvo conversaciones con Marcelo Rucci y otros referentes gremiales.
La intención es avanzar durante estos días en una mesa de trabajo integrada por actores locales para analizar una respuesta conjunta.
También señaló que la FECENE (Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia del Neuquén) ya comenzó a intervenir en la discusión.
Pero dejó planteado desde el comienzo cuál será la posición de las empresas que representa:
“Entre todos los locales tenemos que encontrarle la vuelta a esta situación, pero para nada va a ser bajar un 23% arbitrariamente sobre contratos negociados”.
La situación puede convertirse así en uno de los debates más importantes de los próximos meses dentro de Vaca Muerta.
La búsqueda de eficiencia es necesaria para que la formación neuquina pueda competir internacionalmente. Pero existe una diferencia sustancial entre reducir costos mediante tecnología, productividad y mejores procesos, y hacerlo trasladando la presión económica hacia empresas cuya rentabilidad ya se encuentra al límite.
Ese es, precisamente, el límite que Raúl Martín planteó durante su paso por Desafío Energético.



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domingo 09 de agosto de 2026




