
El 10% más rico del planeta genera daños ambientales por hasta 5,7 billones de dólares al año
NeuquenNewsEl debate sobre la crisis climática suele centrarse en las emisiones de carbono, las energías renovables o las inversiones necesarias para reducir el calentamiento global. Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista científica Nature Communications Sustainability pone el foco en otro aspecto menos discutido: quiénes son los principales responsables del deterioro ambiental.
Según el estudio, el 10% de las personas con mayores niveles de consumo en el mundo genera daños ambientales valorados entre 1,7 y 5,7 billones de dólares anuales. La cifra resulta especialmente significativa porque, incluso en el escenario más conservador, supera el volumen de recursos que la comunidad internacional planea movilizar para enfrentar simultáneamente la crisis climática y la pérdida de biodiversidad durante la próxima década.
La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, y de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. Los autores analizaron cómo los patrones de consumo de los sectores más acomodados impactan sobre los llamados “límites planetarios”, es decir, los umbrales ecológicos que permiten mantener condiciones estables para la vida humana en la Tierra.
Los resultados muestran que los dos componentes más costosos del daño ambiental son la pérdida de biodiversidad, responsable de entre el 47% y el 56% del total, y el cambio climático, que representa entre el 36% y el 45%.
La magnitud de estas cifras adquiere una dimensión aún más llamativa cuando se las compara con los compromisos internacionales vigentes. Durante la COP30, los países acordaron movilizar cerca de 993.000 millones de dólares para la financiación climática hacia 2035. A ello se suma una brecha estimada en 657.000 millones de dólares para alcanzar los objetivos globales de conservación de la biodiversidad antes de 2030.
Es decir, el costo anual de los daños atribuidos al sector más consumidor de la población mundial supera la suma de ambos esfuerzos financieros.
El estudio se conoce además en un contexto de creciente preocupación por la eficacia de las políticas ambientales internacionales. Un informe reciente de las Naciones Unidas reveló que por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, alrededor de 30 dólares continúan financiando actividades que la degradan.
El peso de los países ricos
Los investigadores también calcularon el impacto individual de quienes integran ese 10% de mayores consumidores.
A escala global, cada integrante de este grupo genera daños ambientales valorados entre 2.300 y 7.500 dólares anuales.
El caso más extremo es el de Estados Unidos. Allí, el miembro promedio del segmento de mayor consumo provoca perjuicios ambientales estimados entre 19.000 y 63.000 dólares por año. En términos económicos, esto equivale a entre el 6% y el 20% de sus ingresos anuales o entre el 0,8% y el 3% de su patrimonio.
Los autores sostienen que esta metodología ofrece una visión más completa que los análisis tradicionales centrados exclusivamente en las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que incorpora múltiples dimensiones del deterioro ambiental.
Una discusión incómoda
Los resultados aportan evidencia a una discusión que gana espacio en ámbitos académicos y políticos: la posibilidad de que la crisis ecológica no pueda resolverse únicamente mediante inversiones en tecnologías limpias o energías renovables.
Según los investigadores, los datos sugieren que los patrones de consumo de los sectores más ricos son un factor determinante en la presión que soportan los ecosistemas del planeta. En otras palabras, el problema no se limita a cuánto se produce, sino también a quién consume y cuánto consume.
La cuestión adquiere mayor relevancia porque, de acuerdo con el Informe de Salud Planetaria 2025, siete de los nueve límites planetarios identificados por la comunidad científica ya han sido sobrepasados. Entre ellos se encuentran el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la alteración de los ciclos del nitrógeno y fósforo, el uso del suelo y la contaminación química.
Los autores concluyen que la magnitud del daño generado por el consumo de los sectores más acomodados es comparable a la escala de recursos que el mundo necesita movilizar para evitar un deterioro ambiental irreversible.
La investigación no propone medidas concretas, pero sí refuerza una idea cada vez más presente en los debates internacionales: enfrentar la crisis ecológica global podría requerir no solo más inversión verde, sino también una revisión profunda de los modelos de consumo que caracterizan a las sociedades más ricas del planeta.


El agua que nace en los Andes: un patrimonio estratégico que el Estado nacional empieza a soltar de la mano




Acuerdo entre viales y Vialidad en Añelo luego de semanas de medidas de fuerza

De vender sábanas a convertirse en el principal proveedor local de las empresas de Vaca Muerta

Viena: más de un siglo de la misma política de vivienda y una pregunta incómoda para el resto del mundo


El ISSN fortalece su presencia en el interior con nuevas delegaciones propias

Comenzó el juicio por jurados a acusado de abuso sexual y corrupción de menores






