
Confirmaron que la cepa de hantavirus “Andes” se transmite entre personas: cómo puede producirse
NeuquenNewsUn brote detectado en el crucero MV Hondius, que había zarpado desde Ushuaia, encendió la alerta sanitaria internacional tras confirmarse la presencia del virus Andes, una cepa de hantavirus. En el hecho ya se registraron tres personas fallecidas.
La confirmación fue realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica, que mantienen el seguimiento del caso mientras se investiga cómo se produjo la propagación a bordo.
La hipótesis principal sostiene que el contagio se habría iniciado al comienzo del viaje, cuando el buque partió desde la ciudad de Ushuaia, y que luego el virus se habría transmitido entre pasajeros durante la travesía.

La OMS informó que la situación es “dinámica y compleja” y confirmó “ocho casos sospechosos” y “tres casos ya confirmados”. Además, se realizaron “tres evacuaciones urgentes” hacia los Países Bajos para atención médica especializada.
En paralelo, el organismo internacional indicó que continúa el trabajo conjunto con los operadores del barco para el monitoreo sanitario. También se realiza seguimiento de personas que descendieron en escalas previas por el posible riesgo de contagio.
Con el virus ya identificado, las autoridades sanitarias analizan dos posibles escenarios de origen. Por un lado, una exposición ambiental en la Patagonia o el ingreso de materiales contaminados durante la partida del crucero.

CÓMO SE DETECTÓ EL BROTE
El episodio comenzó durante la travesía del crucero de expedición polar MV Hondius, que había partido desde Ushuaia con destino a Cabo Verde. En el barco se identificó el primer caso sospechoso, seguido por nuevos contagios y la confirmación de fallecimientos, lo que motivó la intervención de la OMS.
La gravedad del cuadro y la evolución de los casos en alta mar activaron los protocolos internacionales de vigilancia epidemiológica.

QUÉ ES LA VARIANTE ANDES
La variante Andes es el único hantavirus del mundo con evidencia comprobada de transmisión entre personas, lo que lo convierte en un agente de especial vigilancia sanitaria.
Se trata de una cepa del género Orthohantavirus que circula en el sur de Argentina y Chile, con presencia predominante en zonas rurales y boscosas. Su reservorio natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus).
La transmisión a humanos puede producirse por contacto con heces, orina o saliva del roedor, o por inhalación de partículas contaminadas en ambientes cerrados.
Sin embargo, su principal particularidad es la transmisión interpersonal, una característica única dentro de los hantavirus conocidos.

CUÁNDO FUE DETECTADA POR PRIMERA VEZ
La cepa fue detectado por primera vez tras un brote en 1995 en El Bolsón, donde dos personas fallecieron por una enfermedad respiratoria desconocida. Las muestras fueron analizadas en el Instituto ANLIS/Malbrán por las investigadoras Nora López y Paula Padula, quienes determinaron que “el virus no era ninguno de los hantavirus conocidos hasta ese momento”.
A partir de ese hallazgo fue denominado virus Andes y su identificación fue publicada en 1996 como la primera descripción genética de un hantavirus en América del Sur.
Investigaciones posteriores en brotes de la región reforzaron la evidencia de transmisión entre personas. En casos analizados en El Bolsón y Bariloche, se observó que 16 pacientes con contacto estrecho compartían “una secuencia genética idéntica”, mientras que otros sin contacto directo no presentaban coincidencias.
Esto permitió establecer que no se trataba de una fuente ambiental común, sino de contagio entre personas, considerado “la primera evidencia genética directa de transmisión interpersonal de un hantavirus en el mundo”.
Más tarde, en 2014, un brote en El Bolsón volvió a mostrar coincidencias genéticas del 100% entre casos vinculados a dos hermanos y una enfermera. Entre 2018 y 2019, el brote de Epuyén dejó 29 casos confirmados y 11 muertes, con una letalidad del 32%, incluyendo situaciones de transmisión en reuniones sociales donde algunos infectados actuaron como “superpropagadores”.
El cuadro clínico asociado al virus Andes es el síndrome pulmonar por hantavirus, que comienza con fiebre, dolores musculares y fatiga, y puede evolucionar rápidamente a insuficiencia respiratoria grave con alta probabilidad de muerte.
“A diferencia de otros hantavirus, su capacidad de transmitirse entre personas la convierte en una amenaza sanitaria de vigilancia permanente”, advierten los especialistas.


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