
Neuquén empieza a mover otra agenda energética: crecen la generación solar y las obras para llevar luz a barrios postergados
Neuquén NoticiasNeuquén comenzó a mostrar señales más claras de un cambio en su agenda energética. El fenómeno no desplaza a Vaca Muerta, pero sí empieza a complejizar el mapa: ya no se trata solo de producir más petróleo y gas, sino también de discutir cómo se consume la energía, cómo se democratiza el acceso y qué lugar pueden ocupar las fuentes renovables en la vida urbana. Ese giro quedó expuesto en el Foro Regional AGEI, donde la cooperativa CALF presentó avances en energías renovables, infraestructura e inclusión territorial.
La exposición estuvo a cargo de Florencia Quiroga Panelli, gerenta de Finanzas y Energías Renovables de CALF, quien sostuvo que la cooperativa ya ejecutó más de 150 kWp en instalaciones solares en la ciudad de Neuquén y que los proyectos en cartera superan los 200 kWp. Según detalló, ya hay más de 40 usuarios que generan su propia energía en la capital neuquina.
Ese dato no es menor. Río Negro informó en enero de 2026 que el régimen de generación distribuida mostró una aceleración entre 2024 y 2025 a nivel nacional, con 3.563 usuarios-generadores y 106.774 kW de potencia conectada al sistema hasta noviembre de 2025. En ese contexto, lo que ocurre en Neuquén aparece como parte de una tendencia más amplia, aunque todavía en una escala incipiente frente al peso estructural de la matriz hidrocarburífera.
Entre los casos que CALF exhibió como emblema aparece la sede de ATE Neuquén, que se convirtió en la primera seccional sindical del país con un sistema de autogeneración solar. La obra había sido anunciada en junio de 2025 y, de acuerdo con la cooperativa y medios locales, implicó una inversión de alrededor de 110 millones de pesos, con 16 paneles solares, una potencia total de 9 kW y una generación estimada de 16.000 kWh anuales. CALF también afirmó que el sistema permitiría reducir en torno al 50% el consumo eléctrico del edificio.
Otro caso que la cooperativa presentó como señal del nuevo escenario fue el del local de McDonald’s de Teodoro Planas 4141, inaugurado con un sistema de autogeneración solar. Según CALF, la instalación cuenta con 35 paneles fotovoltaicos, una potencia de 20 kW y una producción anual estimada en 30.000 kWh. Medios locales también lo describieron como el primer McDonald’s del país con este tipo de esquema energético.
Pero la transición no se juega solamente en la tecnología ni en los casos vidriera. Uno de los puntos más relevantes del planteo de CALF fue el vínculo entre energía e inclusión social. En el foro, Quiroga Panelli explicó que a través de CALF Infra se ejecutan obras ligadas a la regularización de asentamientos y destacó como intervención reciente el tendido de una línea de media tensión para abastecer un sector de la meseta neuquina que todavía no tiene acceso a la energía eléctrica.
Ese dato dialoga con otro proceso más amplio que atraviesa la capital. En los primeros meses de 2026, distintos medios y fuentes oficiales dieron cuenta de planes de urbanización, regularización y extensión de servicios en barrios populares y nuevos lotes, con miles de soluciones habitacionales en marcha o proyectadas. En ese marco, la electricidad deja de ser solo una prestación técnica y empieza a aparecer, cada vez más, como condición mínima de ciudadanía.
CALF, además, presentó esta agenda dentro de un proceso de diversificación mayor. La cooperativa enumeró nuevas unidades de servicio como CALF Renova, CALF Infra, CALFibra y CALF Pay, en una estrategia que busca ampliar su papel más allá de la distribución eléctrica tradicional. Es decir: la transición energética local no se expresa únicamente en paneles solares, sino también en una reconfiguración del modelo de servicios urbanos.
El punto de fondo es político y estratégico. Neuquén construyó su presente económico sobre la expansión de Vaca Muerta, pero al mismo tiempo empieza a necesitar otra conversación: qué hace con la energía dentro de su territorio, quién puede producirla, quién queda afuera y cómo se equilibra un modelo basado en hidrocarburos con otro que incorpore eficiencia, autogeneración y acceso más amplio.
Todavía no se trata de un cambio de matriz en términos duros. La provincia sigue atada, en buena medida, al pulso del petróleo y el gas. Pero sí se advierte un movimiento que hasta hace poco era marginal: la energía solar empieza a ganar visibilidad en viviendas, sindicatos, comercios y espacios institucionales, mientras la discusión por el acceso en barrios postergados obliga a mirar la energía como un derecho y no solo como un negocio o un insumo productivo.
En definitiva, Neuquén parece empezar a jugar en dos tableros al mismo tiempo. Uno, el ya conocido, empujado por Vaca Muerta y la renta hidrocarburífera. El otro, todavía en formación, vinculado a una transición energética urbana, más distribuida y más cercana a la vida cotidiana. La tensión entre ambos modelos probablemente defina una parte importante del desarrollo provincial en los próximos años.


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