

Juan José Aranguren, expresidente de Shell Argentina y exministro de Energía de la Nación, analizó la salida de Shell del acuerdo con YPF para exportar Gas Natural Licuado (GNL). En diálogo con el programa radial Cosechas y Negocios, aseguró que “Argentina está en una situación realmente fascinante desde el punto de vista energético”, aunque ese potencial no fue suficiente para que la compañía internacional avanzara en el proyecto conjunto.
Aranguren explicó que el país está batiendo récords en la producción de hidrocarburos, lo que permite transformar recursos en reservas y consolidar un superávit en la balanza comercial energética. Según sus estimaciones, este año cerrará con un saldo positivo de 7.000 millones de dólares, cifra que podría multiplicarse por tres o cuatro en los próximos cinco años.
Respecto a la estrategia de exportación, señaló que convertir el gas natural en GNL para enviarlo por mar es una decisión lógica, ya que las posibilidades de vender a países limítrofes son limitadas. Chile tiene un consumo acotado y Brasil depende de su matriz hidroeléctrica, lo que hace que sus compras de gas varíen según las precipitaciones. En este contexto, la exportación marítima aparece como la alternativa más estable.
El exministro recordó que YPF ha mantenido conversaciones con distintas empresas internacionales —como Petronas, ADNOC, ENI y Shell—, cada una con sus propios escenarios y expectativas sobre el futuro del mercado energético. “Todas las empresas tienen una expectativa de hacia dónde puede ir el mercado en cualquier commoditie, como el petróleo crudo o el GNL”, afirmó. En el caso de Shell, indicó que la compañía posee un portafolio global importante y decidió no avanzar en esta etapa, mientras que YPF necesitaba un socio dispuesto a tomar decisiones rápidas para monetizar sus recursos.
Aranguren profundizó en las distintas percepciones sobre la demanda futura de GNL. Algunas empresas creen que aumentará sostenidamente, mientras que otras prevén una meseta hacia 2040. En ese marco, quienes adoptan una postura más conservadora prefieren esperar, como ocurrió con Shell.
Consultado sobre el impacto de las exportaciones en las tarifas que pagan las familias, aclaró que los precios internos estarán siempre en un nivel más bajo que en países sin producción propia. Recordó que entre 2004 y 2013 Argentina pasó de un superávit energético de 7.000 millones de dólares a un déficit de igual magnitud, lo que significó una pérdida de 14.000 millones. Actualmente, la balanza comercial es positiva y, según Aranguren, las divisas que ingresan por exportaciones permitirán estabilizar la economía, reducir el riesgo país y atraer nuevas inversiones.



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