
Día Nacional del Panadero: ¿Por qué se celebra el 4 de agosto?
NeuquenNews
Un alimento básico que se presentan en la mesa es el pan, y por eso, tiene su merecido homenaje en nuestro país, el cual fue establecido en 1957, cuando el Congreso Nacional argentino lo nombró como el Día Nacional del Obrero Panadero.
Lo cierto, es que se conmemora en esta fecha para recordar la creación en Buenos Aires en el año 1887 del primer sindicato de panaderos del país llamado Sociedad Cosmopolita de Obreros Panaderos.
Por aquellos años la ciudad de Buenos Aires se estaba urbanizando y la población crecía con la llegada masiva de inmigrantes europeos; lo que a la par generó un aumento de las panaderías debido a la necesidad de comprar alimentos baratos como el pan.
Muchos de estos primeros panaderos fueron inmigrantes que trajeron viejas recetas de bollos dulces y salados, conocidos en Argentina como facturas, y también ideas anarquistas y socialistas que ayudaron a organizar tempranamente a trabajadores por sus derechos y demandas frente a una situación crítica: los salarios que tenían eran muy bajos mientras aumentaban los alquileres en los conventillos y los alimentos. Además, la clase trabajadora padecía agotadoras jornadas laborales, "en 1887, el 65% trabajaba 10 horas, el 22% entre 11 y 14 y solo el 13% había logrado las 8 horas".
Panadero: lucha ante todo
Este primer sindicato de panaderos, que dio origen a su día, fue muy importante para organizar lo que sería la primera huelga del gremio realizada en enero de 1888, por aumento de salarios y con movilizaciones por la ciudad, que fue salvajemente reprimida por las fuerzas policiales.
La influencia anarquista no solo dejó rastros en la organización obrera, sino también en los propios productos que se vendían en las panaderías. Como una forma de protesta frente a la represión policial, los panaderos porteños bautizaron irónicamente a las facturas con nombres que pretendían ridiculizar a la Policía, el Ejército y la Iglesia; tres instituciones claves que tenían clara importancia en el Estado en aquellos momentos.
La primera quedó inmortalizada en las facturas "vigilantes" por el uso del bastón para reprimir, en tanto, la segunda dio nombres como "cañoncitos" y las "bombas" que son los profiteroles.
Mientras que para burlarse de la Iglesia en aquella época, crearon las llamadas "bolas de fraile", "suspiros de monja" y los "sacramentos" porque era la responsable de legitimar espiritualmente la desigualdad social planteando ideas como "las cosas son así porque Dios quiere".


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