Miguel Gutiérrez defiende su gestión en YPF y lanza fuertes críticas contra la política energética de Macri

Energía 07 de febrero de 2021
El ex presidente de la petrolera difundió un documento en el que se escuda de eventuales reproches si la reestructuración de YPF se frustra.
Miguel Gutierrez

Desde hace dos semanas el ex presidente de la petrolera de bandera Miguel Ángel Gutiérrez está haciendo circular un documento en el que repasa su gestión y subraya las mejoras en materia financiera en medio de una política energética y cambiaria en contra.

LPO tuvo acceso al documento que circuló entre ex secretarios de Energía y especialistas del sector y que fue recibido como una defensa preventiva en caso de que mañana lunes, cuando YPF anuncie la aceptación que tuvo su Oferta de Canje, no haya logrado reestructurar los 6.600 millones de dólares de Obligaciones Negociables y lo señalen a él como el responsable del abultado endeudamiento heredado.

El documento con el que Gutiérrez "abrió el paraguas" destaca que, entre 2016 y 2019, la petrolera logró alargar en 1,5 años el perfil del vencimiento de la deuda, mantuvo relativamente estable la tasa de interés en dólares (de 7,55% a 7,6%) incluso con el fuerte aumento del riesgo país y redujo -si no se computan los créditos con el gobierno nacional- la deuda neta en 8,76%. Y que además los vencimientos para 2020 son de 1.500 millones de dólares, similares en monto a los que enfrentó en 2016.

Y también enfatiza que durante su gestión YPF consiguió "el cambio de signo en la generación de caja libre de la empresa", que fue negativo hasta 2017 y que quedó en positivo gracias a las mejoras en las inversiones y en la productividad. Por lo que el resultado de caja libre "fue de $ 2,240 millones de dólares para todo el periodo 2016-2019, después de deducido capex y excluyendo transacciones de M&A".

Llamativamente, el documento de Miguel Gutiérrez también dispensa fuertes críticas a la política energética y macroeconómica del gobierno al que perteneció. En este sentido, señala que, a diferencia de la época de Galuccio, no tuvo el beneficio de un barril criollo a 75 dólares, sino que salió a competir libremente con un barril a 56 dólares; y además tuvo que soportar una devaluación de 361% punta a punta, cuando en el período previo fue del 107% hasta el 10 de diciembre 2015 y del 207% si se contempla el "sinceramiento cambiario" de Prat Gay ese mismo año. Todo lo cual golpeó los balances de la empresa y forzó la situación financiera.

De hecho, el mismo documento reconoce que considerados los créditos con el gobierno nacional, el saldo fue un aumento de la deuda neta de YPF del orden del 8,6% y que además se dolarizó la deuda, ya que el porcentaje en pesos se redujo del 27% al 10% a lo largo de sus cuatro años de gestión.

Con estos argumentos, Miguel Gutiérrez concluyó que: "nuestra gestión no endeudo la empresa, muy lejos de ello puso su negocio y sus finanzas en el camino correcto, y haciendo frente a una serie de eventos macro adversos".

Miguel Gutiérrez 2

Sin embargo, en el sector no necesariamente arriban a la misma conclusión. Por empezar, porque la empresa estuvo dos años sin CEO. Ricardo Darré llegó recién en julio de 2016 y en 2017 dejó el cargo en medio de una disputa multimillonaria con Aranguren. Y no fue reemplazado hasta abril de 2018 por el que hasta ese momento había sido el CFO.

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En el medio, la gestión fue errática con su plan de inversiones, no solo porque usó la inversión como cuenta de ajuste, sino por otras medias como la incursión en los monopatines eléctricos Bird en 2019 tras la creación de un fondo de inversiones agresivas, YPF Ventures, mientras caía la producción de gas y se implementaba un brutal recorte de inversiones en la producción hidrocarburífera.

De los 6.600 millones de dólares de 2015 se la redujo a 3.500 millones promedio en sus cuatro años de gestión, con epicentro en el "upstream", es decir en la extracción de gas y petróleo, donde la inversión se redujo 48% y, como consecuencia, la producción se redujo en un 11%.

El ex ministro Aranguren y sentado a su izquierda, Miguel Ángel Gutiérrez.

No solo cayó la producción, explican, sino que también se redujo el margen para captar inversiones futuras, ya que las inversiones se apalancan sobre rendimientos que se pueden mostrar. Con el agravante de que con la apreciación cambiaria de los primeros años de gestión, el precio de la nafta en el surtidor cayó 14% (aunque en pesos subió 25%), lo que golpeó la capacidad de reinversión de la empresa.

Y en este sentido apuntan a que se trató de una medida populista de corto plazo que se profundizó en la segunda mitad de la gestión, por lo que los precios en dólares llegaron en 2019 a estar 25% debajo de los valores de 2015.

Así y todo, le reconocen a Gutiérrez la mejora en el perfil de vencimientos de 4,5 a 6,04 años como uno de los pocos logros de su gestión, pero señalan que no hizo una pesificación de pasivos ni una reducción de la carga de intereses en 2016 y 2017 cuando las condiciones del mercado eran para Argentina mucho más favorables que las que enfrentó Galuccio.

Además, discrepan en que no se daban contabilizar en la comparación los créditos del Estado porque efectivamente la empresa usó ese dinero, por lo que el resultado de su gestión fue un aumento de casi el 9% de la deuda neta.

No solo eso, sino que también le objetan que, en realidad, el monto de deuda que le dejó a la siguiente gestión a pagar en 2020 y 2021 no fue de 1.500 millones de dólares, sino del doble; y que los 1.500 millones son producto de la reestructuración de pasivos que la empresa hizo el año pasado.

La caída en dólares del precio de los combustibles en el surtidor y el desarme del barril criollo fueron contundentes sobre los ingresos de la petrolera, que cayeron 17% entre 2015 y 2019, y también en los resultados operativos: el EBITDA se redujo de los5.170 millones de dólares a los 3.600 millones

Pero por sobre todo, le critican a Gutiérrez la omisión de su rol como parte del gobierno y hacedor de la política energética de Mauricio Macri y en la desaparición del "barril criollo" como instrumento de soberanía energética.

En este punto, remarcan que la caída en dólares del precio de laos combustibles en el surtidor y el desarme del barril criollo fueron contundentes sobre los ingresos de la petrolera, que pasaron de los 16.650 millones de dólares a 14.050 millones de dólares (-17%) entre 2015 y 2019. Y también en los resultados operativos: el EBITDA se redujo de los5.170 millones de dólares a los 3.600 millones en igual período.  

Y aun más, le recuerdan al ex presidente de YPF que permitió que la empresa se quedara fuera de los beneficios del plan de estímulo de Aranguren para la producción gasífera.

Estos pagos del Plan Gas favorecieron de lleno a Tecpetrol, por ejemplo, pero la exclusión de YPF le supuso una reducción de los ingresos a YPF superiores a los 2.000 millones de dólares entre 2017 y 2019 y una caída en el share de la producción de gas natural, que se redujo del 40% al 30%.

LPO

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