Desde diciembre de 2023, el salario mínimo quedó por detrás de la inflación, la canasta básica se multiplicó, se perdieron empleos registrados, cayeron los empleadores y la inversión extranjera directa no respondió a la promesa oficial. Sin embargo, una parte de la sociedad que padece ese deterioro sigue defendiendo a Javier Milei. La explicación no está solo en la economía: también intervienen la identidad política, la disonancia cognitiva, el odio como organizador del discurso y la necesidad de justificar el sacrificio.