La previa del partido entre Argentina e Inglaterra volvió a llenar las redes de llamados a una supuesta revancha por Malvinas. El fútbol puede expresar una identidad colectiva, pero no debe convertirse en el escenario donde descargamos las responsabilidades políticas que evitamos asumir como sociedad. La soberanía se defiende con memoria, diplomacia, desarrollo y decisiones económicas autónomas, no poniendo sobre once jugadores una carga que no les corresponde.