
La tregua firmada por Hamas e Israel en Doha –con la anuencia de las autoridades estadounidenses y qataríes– no aborda los aspecto profundos de la crisis regional. No interpela la ocupación militar de los territorios de Cisjordania ni el sitio de Gaza. Tampoco presenta alternativas o soluciones a la causas estructurales del conflicto, que ya lleva más de siete décadas, relativas a la práctica colonialista ejercida por Israel contra el pueblo palestino.














