Falleció Gladys Vilca, referente del merendero Los Peques en el oeste capitalino

REGIONALES 11 de diciembre de 2021
Gladys Vilca tenía 49 años y en la Toma de Casimiro Gómez era la madre, tía y hasta abuela de todos los niños que diariamente asistían al merendero Los Peques, ese que ella misma había construido para darles algo de comer.
gladys-vilca-referente-un-merendero

"El día que me vaya, quiero que el merendero siga", solía decir Gladys Vilca, quien estaba al frente del merendero Los Peques de la Toma de Casimiro Gómez. Murió a los 49 años. Su hija denunció negligencia en el sistema de salud.

Gladys Vilca tenía 49 años y en la Toma de Casimiro Gómez era la madre, tía y hasta abuela de todos los niños que diariamente asistían al merendero Los Peques, ese que ella misma había construido para darles algo de comer. El pasado lunes murió, de forma inesperada, tras cinco días de sufrir por la falta de aire y contagiada de COVID-19. Pero el merendero continuará funcionando, con su hija Paola al frente.

"Lo que me queda de ella es que fue luchadora y siempre dijo 'el día que me vaya, quiero que el merendero siga y que no le cierren la puerta a mis pequeños'", recordó Paola sobre los deseos de su mamá. Desde que se conformó la enorme toma en la zona oeste de la ciudad, allá por febrero del 2020, Gladys quiso ayudar a los más vulnerables y se las rebuscó para conseguir donaciones y repartirlas en el barrio.

La demanda no tardó en llegar: al principio el merendero funcionaba un día a la semana y luego empezó a abrir lunes, miércoles y viernes. Le dan de comer a 65 o 70 niños cada día. "A veces la merienda a la tarde y, cuando se puede, también la comida", contó Paola. "Levantamos colaboración de la gente, siempre se retiraron donaciones y con eso andábamos adelante. Del oeste o de Plottier venían a dejarnos donaciones", puntualizó.
"A veces se quedaban más de diez nenes a dormir. Algunos le decían mamá, otros le decían tía, otros abuela", rememoró.

La dudosa muerte de Gladys

Según el relato de Paola, su mamá empezó a sentirse mal cinco días antes de su fallecimiento. Aseguró que tenía neumonía, dificultades para respirar y que la llevó en reiteradas oportunidades al hospital Heller para que la atiendan, pero que no la asistieron como correspondía.

"El domingo (día previo a su muerte) la llevé en el taxi convaleciente, no podía ni caminar. La internaron, le hicieron el hisopado rápido y le dijeron que había sido positivo. En ningún momento le habían hecho placas, lo único que habían hecho fue pasarle suero", denunció Paola.

La joven de 22 años señaló que, desde que empezó a sentirse mal, la llevó "cinco veces al hospital y decían que era una gripe". Y amplió: "La mandaban a la casa con paracetamol y puff. Le ponían suero unas horas, le aliviaba pero después la largaban a la casa y se volvía a sentir mal".

Así fue que llegó el domingo y, nuevamente, como pudo, la trasladó al hospital Heller y, desde allí, la derivaron al hospital Bouquet Roldán "porque tenía mucha falta de oxígeno".

"La llevaba con mucha falta de aire y casi se desmayaba. Tuve que pedir una silla de ruedas y entre tres enfermeros me ayudaron a bajarla", recordó. La joven aseguró que recién ese día le realizaron el hisopado rápido de COVID-19 que dio positivo. "Para mí se lo contagió en el hospital", dijo. Y mencionó que su mamá no estaba vacunada ya que no le había dado el tiempo de acudir a los vacunatorios.

Finalmente, Gladys murió el lunes 6 de diciembre pero dejó su legado a Paola y sus otros cuatro hijos, quienes continuarán con su ejemplo de amor, empatía y grandeza, a cargo del merendero Los Peques.
 

Te puede interesar