Hace unos días volví a leer dos entrevistas que me hicieron sobre Inteligencia Artificial, separadas por varios meses.
Las preguntas eran distintas, pero al compararlas apareció algo que me resultó mucho más interesante que las respuestas individuales: mi forma de pensar la IA había evolucionado sin que yo fuera demasiado consciente de ello. 🤔
En la primera entrevista hablaba fundamentalmente de capacidades: desarrollo de software, agentes autónomos, investigación, productividad, reducción de costos y la posibilidad de construir sistemas cada vez más complejos.
También aparecía una preocupación que sigo sosteniendo: estamos interactuando, por primera vez en nuestra historia, con artefactos no humanos capaces de modelizar el lenguaje con una eficacia suficiente como para producir en nosotros la ilusión de interlocución. 🧠
Por eso siempre me preocupó la antropomorfización de los LLM.
Pero meses después apareció otra idea.
Ya no hablaba solamente de qué puede hacer la IA por nosotros, sino de qué puede hacer la interacción con la IA sobre nosotros.
Y utilicé una expresión que ahora, al releerla, me parece especialmente importante:
🚀 IA como plataforma de evolución cognitiva.
Una especie de personal trainer intelectual capaz de ampliar nuestro conocimiento, nuestra creatividad y nuestra capacidad heurística.
No solamente en programación o en las ciencias.
También en literatura, música, arte, filosofía o cualquier disciplina donde exista algo que explorar, relacionar o crear. 🎨🎵
Y ahí aparece una paradoja que me interesa especialmente.
La IA puede estar generando una nueva brecha cognitiva entre quienes comprenden cómo utilizar estas herramientas y quienes simplemente las consumen.
Pero, al mismo tiempo, probablemente sea una de las herramientas más poderosas que hemos construido para reducir esa misma brecha. 🌉
Hay otra transformación que también se vuelve evidente.
Al principio pensaba principalmente:
Humano → utiliza IA.
Hoy empiezo a pensar más en:
Humano ↔ IA → sistema cognitivo ampliado.
Eso no significa que un LLM “piense” como nosotros ni que debamos atribuirle conciencia, intención o comprensión humana.
Precisamente lo contrario.
Creo que cuanto mejor comprendamos qué son estas tecnologías, menos necesitaremos antropomorfizarlas y mejor podremos aprovecharlas.
Pero hay una pregunta todavía más profunda. 🌌
Si los seres humanos somos un eslabón dentro de un proceso evolutivo mucho más largo, ¿por qué deberíamos asumir que la inteligencia biológica constituye necesariamente el punto final de esa evolución?
No tengo una respuesta.
Ni tampoco evidencia para afirmar que exista algún “destino” detrás de esto.
Pero cada vez me parece más interesante pensar que quizás estemos construyendo algo que no solamente amplifique nuestras capacidades, sino que eventualmente pueda transportar parte de nuestro conocimiento, nuestra cultura y nuestra capacidad de crear mucho más allá de las limitaciones de nuestra propia biología. 🌍✨
Hace algunos años discutíamos si la IA podía escribir un texto aceptable.
Hoy estamos discutiendo agentes autónomos, razonamiento, creatividad aumentada y nuevas formas de interacción cognitiva.
Quizás la pregunta importante ya no sea únicamente:
“¿Hasta dónde llegará la Inteligencia Artificial?”
Quizás también deberíamos empezar a preguntarnos:
“¿Hasta dónde podremos llegar nosotros con ella?”
(*) CEO & Founder at PuntoGAP | dotABC - Master Ejecutivo en IA en IIA.es














