
La Argentina de la deuda: casi la mitad de la población debe dinero y cinco millones ya no pueden pagar
NeuquenNewsEl Gobierno nacional celebra la desaceleración de la inflación y presenta el orden de las cuentas públicas como la confirmación de que la economía argentina encontró finalmente un camino de estabilidad. Sin embargo, debajo de esa fotografía macroeconómica aparece otra realidad mucho menos cómoda: casi la mitad de la población está endeudada y millones de personas ya no pueden cumplir regularmente con sus pagos.
Alrededor de 21 millones de argentinos mantienen algún tipo de deuda, mientras que más de cinco millones registran atrasos. Los datos surgen de un relevamiento del Centro de Estudios para la Ciudad elaborado sobre información del Banco Central y difundido por Associated Press.
La primera aclaración es necesaria: tener una deuda no significa necesariamente estar en mora. Dentro de esos 21 millones se encuentran personas que utilizan tarjetas de crédito, préstamos personales o financiamiento comercial y cumplen normalmente con sus cuotas. El verdadero indicador de alarma está en los más de cinco millones que comenzaron a atrasarse.
Pero incluso entre quienes todavía pagan a tiempo existe una pregunta incómoda: ¿con qué nivel de sacrificio logran hacerlo?
El crédito comenzó a reemplazar al salario
Durante años, el endeudamiento estuvo principalmente asociado con la compra de un automóvil, una vivienda, electrodomésticos o algún bien que no podía pagarse al contado. Ahora, una parte creciente de las familias utiliza tarjetas, préstamos personales, adelantos y aplicaciones financieras para cubrir alimentos, medicamentos, transporte, servicios públicos y gastos educativos.
La deuda dejó de ser una herramienta para anticipar una compra y se transformó en un complemento del ingreso mensual. Dicho de otra manera: el salario ya no alcanza por sí solo y debe ser completado con dinero prestado.
El mecanismo puede ofrecer un alivio inmediato, pero también encierra una trampa. Cuando llega el ingreso del mes siguiente, una parte ya está comprometida con cuotas, intereses y gastos administrativos. Si nuevamente no alcanza, la familia vuelve a endeudarse, refinancia el saldo de la tarjeta o pide un crédito para pagar otro anterior.
Así comienza una rueda difícil de detener: se trabaja para pagar deudas acumuladas y se toman nuevas deudas para poder seguir viviendo.
Los jóvenes, en el centro de la crisis
El mayor nivel de incumplimiento se registra entre los menores de 25 años. En ese segmento, la mora alcanza el 37,6%. Más de uno de cada tres jóvenes endeudados tiene dificultades para pagar.
El dato golpea especialmente a una generación que enfrenta empleos precarios, bajos salarios, alquileres elevados y escasas posibilidades de ahorro. Muchos jóvenes ingresan al sistema financiero mediante billeteras virtuales y aplicaciones que ofrecen dinero en pocos minutos, aunque frecuentemente con costos financieros muy altos.
La facilidad para recibir un préstamo contrasta con la dificultad para devolverlo. El crédito aparece a un clic de distancia; las consecuencias pueden extenderse durante meses o años.
El endeudamiento también condiciona proyectos personales. Estudiar, independizarse, alquilar una vivienda o formar una familia se vuelve más difícil cuando una parte sustancial del ingreso debe destinarse a cancelar obligaciones anteriores.
Menos inflación no significa precios más bajos
La administración de Javier Milei utiliza la reducción de la inflación como uno de sus principales argumentos económicos. La desaceleración es un dato relevante, pero no significa que los precios hayan bajado. Significa, simplemente, que continúan aumentando a un ritmo menor.
Las tarifas subieron, numerosos subsidios fueron eliminados y el poder adquisitivo de amplios sectores todavía no logró recomponerse. En ese escenario, la estabilidad estadística convive con hogares que necesitan financiar consumos básicos.
La diferencia entre ambas realidades es cada vez más evidente. La macroeconomía puede exhibir equilibrio fiscal, pero la economía familiar acumula saldos impagos, cuotas refinanciadas e intereses.
El déficit desaparece de las cuentas del Estado y reaparece, fragmentado, en millones de hogares.
Cuando endeudarse deja de ser una decisión privada
En el Congreso existen decenas de proyectos relacionados con refinanciaciones, regulación del crédito y mecanismos de alivio para personas sobreendeudadas. El Gobierno nacional sostiene que las obligaciones asumidas corresponden a contratos entre particulares y rechaza una intervención generalizada.
Esa explicación puede ser jurídicamente correcta, pero resulta políticamente insuficiente. Cuando una persona toma un préstamo para comprar un electrodoméstico, existe una decisión de consumo. Cuando millones deben endeudarse para pagar alimentos, medicamentos, transporte o electricidad, ya no se trata solamente de elecciones individuales.
Es un fenómeno social.
También existe un costo emocional. La presión de los vencimientos, las llamadas de cobranza y el temor a quedar excluido del sistema financiero repercuten sobre la salud mental, el descanso y los vínculos familiares. De acuerdo con los datos recogidos por Associated Press, más del 80% de las personas consultadas en Buenos Aires manifestó algún grado de preocupación, angustia o tensión relacionado con su situación económica.
La estabilidad que todavía no llegó a las familias
El dato central no es solamente que casi la mitad de los argentinos debe dinero. La pregunta verdaderamente reveladora es para qué se endeuda.
Una economía en la que el crédito permite invertir, producir o acceder a una vivienda puede estar ampliando oportunidades. Una economía en la que se pide prestado para llenar la heladera está mostrando otra cosa: que el ingreso dejó de cubrir las necesidades cotidianas.
El Gobierno puede mostrar una inflación más baja, superávit fiscal y estabilidad cambiaria. Pero si millones de personas necesitan financiar la comida y más de cinco millones ya no pueden pagar sus compromisos, el supuesto orden económico tiene una contracara imposible de ocultar.
Las cuentas nacionales podrán cerrar. Las cuentas familiares, claramente, todavía no.
Fuente: Associated Press: el crecimiento de las deudas entre los jóvenes argentinos.


Crece la búsqueda de empleados que sepan usar inteligencia artificial: qué perfiles se piden

Miércoles estable en Neuquén, pero se acerca un fuerte cambio de tiempo



Añelo se prepara para vivir una nueva fecha del Rally Neuquino

El 54,7% de las mujeres y disidencias encuestadas en Neuquén tiene deudas

Neuquén acelera las rutas de Vaca Muerta con prefinanciamiento de las empresas petroleras

Miércoles estable en Neuquén, pero se acerca un fuerte cambio de tiempo

La UNCo se presenta en la Expo Vocacional de Neuquén: tres días para elegir futuro académico

Plastiferro inaugurará una nueva planta en el Parque Industrial de Plaza Huincul

Las cloacas llegan al barrio 7 de Mayo y beneficiarán a 1.100 familias de Neuquén





