

Sin embargo, una de las sorpresas surgió al analizar otras tomas de la misma misión: allí, en la noche sudamericana, se distinguen puntos de luz que corresponden a ciudades, entre ellas una de la Patagonia.

Neuquén, junto a otros centros urbanos como Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca, puede observarse como un pequeño destello en la vasta geografía del sur del continente. En un registro captado a miles de kilómetros de distancia, la región patagónica también dejó su huella luminosa.
“Nos dejó sin palabras”, expresó Wiseman al describir la experiencia de ver la Tierra desde esa perspectiva, una escena que no se repetía desde los tiempos del programa Apolo.
La misión, impulsada por la NASA, despegó el 1 de abril desde el Kennedy Space Center y marcó el regreso de vuelos tripulados al entorno lunar tras más de cinco décadas.
El análisis de la imagen, realizado por el astrónomo Guillermo Abramson, permitió identificar detalles poco habituales: al tratarse de una captura nocturna, no solo se aprecian regiones del planeta, sino también estrellas de fondo, algo inusual en este tipo de fotografías.
Además de las luces urbanas, la imagen muestra la atmósfera terrestre como una delgada línea brillante, auroras en ambos polos y la presencia de Venus, rodeado por la llamada luz zodiacal, un fenómeno difícil de registrar que aporta valor científico a la toma.
La difusión de esta fotografía generó impacto en todo el mundo. Pero en el sur argentino dejó algo más: la certeza de que, incluso desde la distancia del espacio, la Patagonia también brilla.















