
Chile avanza en la Antártida con infraestructura: la contracara del retroceso argentino
NeuquenNewsMientras Argentina debate, Chile construye. Esa síntesis brutal pero precisa es el eje de un análisis publicado esta semana por el portal especializado Agenda Malvinas, que describe con detalle la operación logística sin precedentes que la Armada chilena está ejecutando en el continente blanco y la contrasta con la pasividad del gobierno de Javier Milei en materia antártica.
La operación chilena sobre el terreno
Según informa Agenda Malvinas, el remolcador ATF-65 Janequeo de la Armada de Chile transportó más de 50 toneladas de materiales para edificar un muelle y recuperar la pista del Aeródromo Teniente Marsh en la isla Rey Jorge, una infraestructura crítica para la conectividad aérea y la proyección científica y militar.
La información es verificable. La operación tiene nombre propio: se llama Operación Base Soberanía, y su escala supera ampliamente lo que el análisis de Agenda Malvinas describe. Las operaciones son realizadas por dos unidades dependientes del Comando Anfibio y de Transportes Navales: el LSDH-91 Sargento Aldea y el ATF-65 Janequeo, acompañados por el ATF-66 Galvarino y el ATF-60 Lientur. Solo el buque Sargento Aldea transporta más de 6.000 toneladas de material en un entorno exigente y en condiciones meteorológicas adversas.
Las embarcaciones están siendo utilizadas para el transporte estratégico vía marítima de los cimientos de la próxima infraestructura portuaria, que atenderá las necesidades logísticas e intereses nacionales que el Estado de Chile sostiene en esta zona que conecta el territorio continental con la puerta de entrada al Polo Sur.
Chile invierte $40.000 millones de pesos chilenos —equivalentes a aproximadamente 452.000 dólares— en esta operación.
Un plan de Estado que trasciende los gobiernos
La operación logística no es un hecho aislado. Es la expresión material de una política que Chile viene construyendo con una consistencia que Argentina difícilmente puede exhibir. El Consejo de Política Antártica aprobó el Plan Estratégico Antártico 2026-2030, que consolida la visión del Estado de Chile sobre el continente blanco. El plan refuerza la cooperación internacional, la sostenibilidad ambiental y la proyección soberana, con la Defensa Nacional como eje operativo del esfuerzo antártico.
Para Magallanes, el plan trae consigo proyectos concretos y de alto impacto. El plan establece líneas de acción muy concretas que incluyen mejorar el despliegue en materia de infraestructura, e incorporar elementos importantes como el Aeródromo Teniente Marsh, el trabajo que se está haciendo en Bahía Fildes, y el desarrollo de un estudio de factibilidad para la instalación de un cable de fibra óptica.
Chile es el país más cercano a la Antártica a nivel global. Esta proximidad geográfica representa una ventaja estratégica para las operaciones de los países del Tratado Antártico, actividades científicas, operativas y comerciales, incluyendo logística, pesca y turismo. En el Territorio Chileno Antártico, particularmente en las islas Shetland del Sur, hay más de 35 bases, estaciones o refugios antárticos pertenecientes a 15 países, lo que representa cerca del 48% del total de estaciones en el continente. Actualmente más de 20 programas antárticos nacionales ingresan al continente blanco a través de Chile.
El flanco geopolítico: la cooperación chileno-británica
El análisis de Agenda Malvinas señala el punto más sensible para los intereses argentinos. Las Fuerzas Británicas desplegadas ilegítimamente en Malvinas realizaron ejercicios conjuntos con Chile bajo la Operación Austral Endurance, con el objetivo declarado de garantizar el acceso seguro a la Antártida. Especialistas advierten que se trata de un testeo de capacidades de despliegue en las islas con apoyo chileno, en una región donde Argentina mantiene un diferendo de soberanía con Londres desde 1833.
A comienzos de febrero, Chile encabezó mediante su Instituto Antártico una misión antártica a la par de Reino Unido y con la presencia de diplomáticos de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica, con ejercicios conjuntos vinculados al acceso y logística bajo el nombre de Operación Austral Endurance. La expedición en suelo antártico de embajadores extranjeros acreditados en Chile duró tres días en la isla Rey Jorge. La Embajada Argentina en Chile a cargo de Jorge Faurie no emitió comunicados al respecto, ni a modo de rechazo ni declinando una invitación que de momento se desconoce si existió.
El silencio argentino ante una operación que involucra a su principal competidor territorial en la Antártida y a Gran Bretaña —con quien mantiene el diferendo de Malvinas— no pasó inadvertido para los analistas del sector.
La situación argentina
Agenda Malvinas describe el contraste con una dureza que no necesita adornos: la Cancillería argentina atraviesa una crisis en su Dirección Nacional del Antártico, que perdió orientación y poder de gestión. El proyecto del Polo Logístico en Ushuaia avanza lentamente en medio de controversias sobre si participarán capitales chinos o estadounidenses.
Sin embargo, el cuadro no es completamente negro para Argentina. Desde la SIDE se subraya que Argentina reclama soberanía sobre 1.461.597 km² del Sector Antártico Argentino, fue el primer país en establecerse de manera permanente en el continente y mantiene la red de bases más extensa entre todos los Estados con presencia antártica. El país administra 13 bases antárticas, de las cuales 7 son permanentes y 6 de verano, más que cualquier otro país del mundo. En la Campaña Antártica de Verano actual hay desplegados un total de 1.365 efectivos de las tres Fuerzas Armadas junto a equipos científicos y técnicos.
Esa infraestructura heredada es real y significativa. El problema que el análisis de Agenda Malvinas señala no es que Argentina no tenga presencia antártica —la tiene, y en cantidad— sino que esa presencia no está siendo sostenida ni expandida con la misma intensidad con que Chile la consolida. La diferencia entre mantener lo que se tiene y construir activamente lo que se necesita es precisamente la brecha que separa hoy la política antártica de los dos países vecinos.
La pregunta que el hielo no admite posponer
El trasfondo geopolítico del análisis de Agenda Malvinas apunta a algo más grande que la rivalidad bilateral. El artículo menciona la discusión sobre el año 2048, cuando el Protocolo de Madrid —que prohíbe la explotación de recursos minerales en la Antártida— podría ser revisado. Según la SIDE, la Antártida concentra recursos estratégicos de escala planetaria: el 70% de las reservas mundiales de agua dulce, enormes reservas de hidrocarburos, minerales críticos y krill.
En ese escenario, la soberanía no se reclama con discursos sino con presencia efectiva, infraestructura funcional y capacidad logística demostrada. La geopolítica del hielo no admite ficciones: quien no construye muelles, no tiene soberanía que reclamar.
Fuente: Agenda Malvinas el 2 de marzo de 2026


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