
El gobierno de Javier Milei retiró las acreditaciones de prensa a medios críticos invocando una operación de espionaje ruso —real pero no judicializada— justo en la semana en que su jefe de Gabinete enfrentaba una imputación por enriquecimiento ilícito del 500%, su hermana era investigada por el "3% de coimas" en medicamentos para personas con discapacidad y el escándalo $LIBRA seguía acumulando pruebas. Una lección de macartismo del siglo XXI: cuando la propia corrupción amenaza con tapar la luz del sol, siempre conviene apuntar al horizonte y gritar "¡los rusos!".














