Fernando Cerimedo suele presentarse como el estratega capaz de inclinar elecciones desde una computadora. Pero una investigación sobre sus vínculos muestra una estructura bastante más grande que el personaje: detrás de Numen aparece Brad Parscale, el arquitecto digital que ayudó a llevar a Donald Trump a la Casa Blanca; y alrededor de Parscale aparece Tim Dunn, multimillonario petrolero, poderoso financista de la derecha religiosa estadounidense y uno de los inversores que puso millones de dólares en las compañías dedicadas a convertir datos, inteligencia artificial y redes sociales en instrumentos políticos. No existe prueba de que Dunn haya financiado directamente a Cerimedo. Lo que sí existe es una cadena empresarial, tecnológica e ideológica mucho más amplia de lo que hasta ahora se conocía en Argentina.