La actividad será a las 19:30, en la Sala Piazzolla del Centro Cultural Cipolletti, con entrada libre y gratuita con previa inscripción en el siguiente correo electrónico; [email protected]

La vejez no constituye el final de la vida afectiva, del deseo ni de la posibilidad de construir nuevos vínculos. Desde esta perspectiva, la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (FADECS) de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) tendrá una participación destacada en la Feria del Libro de Cipolletti, donde la licenciada en Trabajo Social y magíster en Gerontología María Cecilia Beitia encabezará una conversación titulada “Después de los 60 también se ama, deseos, afectos y sexualidad en la vejez”.
El encuentro se desarrollará el 14 de noviembre a las 19:30, en la Sala Piazzolla del Centro Cultural Cipolletti, y propone abrir un espacio de intercambio sobre una dimensión de la vida de las personas mayores que con frecuencia permanece silenciada o condicionada por estereotipos: la posibilidad de amar, desear, establecer relaciones afectivas y vivir la sexualidad durante la vejez.
La actividad parte de una premisa central: envejecer no implica dejar de sentir. El paso del tiempo no elimina la capacidad de enamorarse, experimentar deseo, disfrutar de la intimidad, establecer relaciones de pareja ni construir nuevos proyectos afectivos. Por el contrario, esas experiencias continúan formando parte de la vida humana, aunque pueden adquirir características diferentes a lo largo del curso vital.
Una mirada gerontológica sobre el amor y los vínculos
Beitia es licenciada en Trabajo Social, título que obtuvo en 1996, y magíster en Gerontología. Su trayectoria académica y profesional está vinculada especialmente con los derechos de las personas mayores, el envejecimiento activo, los vínculos familiares y las transformaciones sociales asociadas a la vejez.
En la UNCo se desempeña como docente titular de la cátedra Servicio Social Familiar de la FADECS y participa, además, en propuestas de formación de posgrado y extensión universitaria. Entre sus actividades académicas se encuentra la coordinación de la Diplomatura en Herramientas Gerontológicas, así como su participación en espacios de especialización vinculados con el Trabajo Social Forense.
Su experiencia también la convirtió en una referente consultada en la región del Comahue y en medios de alcance nacional para analizar diferentes problemáticas relacionadas con el envejecimiento. Entre ellas se encuentran los prejuicios hacia las personas mayores, el respeto por su autonomía, las políticas de cuidado y las condiciones sociales que atraviesan la vida durante la vejez.
Desde ese recorrido, la propuesta que llevará a la Feria del Libro permitirá trasladar al ámbito cultural y comunitario debates que también forman parte de la agenda académica y social contemporánea.
Cuestionar los estereotipos sobre la vejez
Uno de los ejes de la conversación será la revisión de aquellas representaciones que presentan a las personas mayores como sujetos sin deseo o cuya vida amorosa habría quedado definitivamente en el pasado.
Esos prejuicios pueden aparecer en distintos ámbitos. La familia, los medios de comunicación, las instituciones e incluso las propias personas mayores pueden reproducir ideas según las cuales el enamoramiento, la sexualidad o el contacto corporal serían experiencias reservadas exclusivamente a la juventud.
La perspectiva gerontológica permite poner en discusión esas concepciones y reconocer que las personas mayores continúan siendo sujetos de derechos, autonomía, decisiones y deseos.
En este sentido, hablar de sexualidad en la vejez no supone reducir la cuestión a las relaciones sexuales. La conversación también permitirá considerar dimensiones como la intimidad, el contacto corporal, el afecto, la autoestima, el deseo de compañía y la construcción de nuevas formas de vinculación.
Enamorarse después de los 60
La propuesta abordará diferentes experiencias que pueden formar parte de la trayectoria afectiva de las personas mayores. Entre ellas se encuentran el enamoramiento, la formación de nuevas parejas, la viudez y la posibilidad de volver a amar luego de una separación o de la pérdida de un compañero o compañera de vida.
También se analizarán las transformaciones que puede experimentar el deseo con el paso de los años y las maneras en que cada persona construye su propia relación con el cuerpo, la intimidad y la afectividad.
La vejez, desde esta perspectiva, no constituye una etapa homogénea. Las experiencias, necesidades y decisiones varían de acuerdo con las historias personales, los vínculos, las condiciones sociales y las posibilidades de autonomía de cada individuo.
Por eso, uno de los desafíos consiste en evitar miradas paternalistas que pretendan decidir por las personas mayores qué pueden o no pueden hacer en materia afectiva. Respetar la autonomía también significa reconocer su derecho a elegir con quién relacionarse, cómo vivir sus afectos y qué lugar ocupa la intimidad en sus vidas.
Familia, sociedad y derecho a decidir
Otro de los aspectos que ocupará un lugar importante en la actividad serán los prejuicios familiares y sociales que pueden condicionar las decisiones afectivas de las personas mayores.
En determinadas situaciones, la familia puede interpretar una nueva relación sentimental como algo inapropiado o innecesario, especialmente después de una viudez. Sin embargo, la posibilidad de establecer un nuevo vínculo no desaparece con la edad y tampoco debería estar determinada por las expectativas de terceros.
El desafío, en este sentido, es construir relaciones sociales que reconozcan a las personas mayores como protagonistas de sus propias decisiones y no solamente como destinatarias de cuidados.
Esta mirada adquiere especial relevancia en una sociedad que atraviesa un proceso de envejecimiento poblacional y que necesita ampliar la discusión sobre las condiciones necesarias para garantizar una vejez activa, autónoma, saludable y respetuosa de los derechos.
Una conversación necesaria
La participación de Beitia en la Feria del Libro de Cipolletti propone así un cruce entre universidad, conocimiento gerontológico y comunidad, utilizando el espacio cultural como ámbito para poner en circulación preguntas que todavía generan incomodidad o permanecen fuera de las conversaciones cotidianas.
“Después de los 60 también se ama” plantea, desde su propio título, una afirmación que busca desmontar una idea profundamente arraigada: que la edad determina la capacidad de sentir.
La actividad invita a pensar la vejez desde una perspectiva más amplia, alejada de representaciones que la vinculan exclusivamente con pérdidas, dependencia o enfermedad. En su lugar, propone reconocer la continuidad de los proyectos personales, los vínculos, el deseo, la intimidad y la capacidad de tomar decisiones.
La conversación será, en definitiva, una oportunidad para mirar el envejecimiento desde una perspectiva de derechos, comprender sus dimensiones afectivas y sociales y preguntarse cuánto de los límites que se atribuyen a la vejez pertenece realmente al paso del tiempo y cuánto responde, en cambio, a los prejuicios construidos por la sociedad.














