
Efemérides argentinas – 14 de agosto
NeuquenNews
1918 – Nace Manuel J. Castilla, una de las grandes voces poéticas del norte argentino
El 14 de agosto de 1918 nació Manuel José Castilla en la casa de la estación ferroviaria de Cerrillos, provincia de Salta, donde su padre se desempeñaba como jefe de estación. Con el tiempo se convertiría en uno de los poetas fundamentales del noroeste argentino.
A los 18 años comenzó a trabajar en el diario El Intransigente, donde desarrolló durante décadas una intensa actividad periodística. También integró La Carpa, movimiento surgido en Tucumán que reunió durante la década de 1940 a importantes escritores y poetas del NOA.
Su poesía estuvo profundamente vinculada con el paisaje, los trabajadores, las comunidades y las tradiciones culturales del norte argentino. En su escritura convivieron poesía, relato, mito y una marcada sensibilidad social.
Castilla escribió además numerosas letras que fueron musicalizadas por Gustavo “Cuchi” Leguizamón, dando origen a obras que se transformaron en clásicos del folklore argentino y contribuyeron a renovar la canción popular de raíz folklórica.
Su figura permite recordar una dimensión esencial de nuestra identidad cultural: la Argentina también fue narrada desde sus provincias, sus montañas, sus trabajadores y sus culturas regionales. Castilla murió en Salta el 19 de julio de 1980 y dejó una obra que continúa siendo una referencia fundamental de la literatura del NOA.
Sus obras fundamentales

1922 – Nace oficialmente el Teatro Maipo, símbolo de la revista porteña
El 14 de agosto de 1922 fue inaugurado bajo su actual nombre el Teatro Maipo, una de las salas más emblemáticas de la historia del espectáculo argentino. El edificio tenía antecedentes como espacio teatral desde fines del siglo XIX y anteriormente había funcionado bajo las denominaciones Scala y Teatro Esmeralda.
Durante aquellos primeros años funcionó tanto como cinematógrafo como sala teatral y por su escenario pasó incluso el histórico dúo Carlos Gardel–José Razzano, cuando el tango comenzaba a consolidarse como una expresión central de la cultura popular argentina.
El Maipo terminaría quedando identificado particularmente con la revista porteña, género teatral que combinaba humor, música, baile, sátira política y actualidad y que durante décadas convocó a públicos masivos. La normativa nacional lo define expresamente como una sala sinónimo de ese género autóctono.
En noviembre de 1928 el teatro sufrió un importante incendio y debió ser completamente refaccionado. Fue reinaugurado el 27 de abril de 1929 con una nueva configuración arquitectónica que en buena medida define su apariencia histórica.
Por sus escenarios pasaron luego figuras nacionales e internacionales y el Maipo se convirtió en uno de los grandes templos del entretenimiento porteño. Su historia es también la historia de una Buenos Aires atravesada por el tango, el teatro, el humor, la inmigración y la consolidación de una industria cultural propia.

1924 – Se funda Villa Mitre, un club construido desde la identidad barrial y la inmigración
El 14 de agosto de 1924 se fundó en Bahía Blanca el Club Sportivo Villa Mitre, institución profundamente vinculada con el barrio del mismo nombre. Su primera sede estuvo en un terreno ubicado en la esquina de Rivadavia y Parera y su primer presidente fue Vicente Otero.
Un aspecto especialmente interesante de su historia es el vínculo con la comunidad sirio-libanesa que habitaba el barrio y que tuvo una fuerte participación en la construcción de la identidad de la institución. Los colores originales del club fueron rojo, blanco y negro.
En 1936 Villa Mitre inauguró su sede social definitiva en Garibaldi 149. Ese mismo año la institución reemplazó el rojo de su escudo por el verde, decisión que el registro oficial municipal vincula con un homenaje al pueblo palestino.
El club fue creciendo mucho más allá del fútbol: desarrolló básquet, vóley, handball, rugby, hockey, natación, boxeo, patín, actividades culturales, educativas y sociales, convirtiéndose en una institución profundamente ligada a la vida cotidiana de su comunidad.
Villa Mitre permite incorporar a las efemérides otra parte fundamental de la identidad argentina: los clubes de barrio, instituciones nacidas muchas veces de inmigrantes y trabajadores que no sólo organizaron actividades deportivas, sino que construyeron pertenencia, solidaridad, cultura y vínculos comunitarios durante generaciones. El propio Concejo Deliberante bahiense lo define como un emblema del barrio y referente del sur argentino.
1974 – Muere Raúl González Tuñón, el poeta de las calles y de las luchas sociales
El 14 de agosto de 1974 murió en Buenos Aires, a los 69 años, Raúl González Tuñón, poeta y periodista considerado una de las figuras imprescindibles de la literatura argentina del siglo XX. Había nacido en el barrio porteño de Once el 29 de marzo de 1905.
Su trayectoria combinó desde muy temprano literatura y periodismo. Publicó poemas en Caras y Caretas, participó de revistas como Proa y Martín Fierro y trabajó en el diario Crítica, uno de los grandes periódicos populares de la Buenos Aires de aquellos años.
Su obra poética comprende tres decenas de libros, entre los que destacan El violín del diablo (1926), La calle del Agujero en la Media (1930), Todos bailan (1934), La rosa blindada (1936), La muerte en Madrid (1939) y Canciones del tercer frente (1941).
González Tuñón convirtió en materia poética a los barrios, los puertos, los circos, los trabajadores, los marineros, los personajes marginales y las calles de Buenos Aires y de otras ciudades del mundo. Es considerado uno de los fundadores de la poesía urbana moderna argentina.
También fue uno de los grandes exponentes de la poesía social y política. Fue corresponsal durante la Guerra Civil Española y mantuvo vínculos con figuras como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Pablo Neruda y otros intelectuales latinoamericanos y europeos.
Existe además un dato conmovedor: la noche del 13 de agosto de 1974, pocas horas antes de morir, escribió su último poema, dedicado al músico chileno Víctor Jara, asesinado después del golpe de Estado de 1973. Al día siguiente murió González Tuñón, dejando una obra que consiguió unir poesía, ciudad, política y sensibilidad popular.

1986 – La Rioja crea oficialmente su bandera provincial
El 14 de agosto de 1986, la Convención Constituyente de La Rioja creó oficialmente la bandera de la provincia, incorporando un nuevo símbolo destinado a representar su historia, su identidad y su tradición política.
La insignia está formada por dos franjas principales: una superior blanca y otra inferior azul. En su centro aparecen dos ramas de laurel florecido que representan los dieciocho departamentos que conforman la provincia.
Pero su elemento más característico es una amplia franja diagonal de color punzó, que cruza la bandera en sentido ascendente. Su presencia no es simplemente ornamental: simboliza expresamente la tradición federal riojana.
La explicación oficial vincula ese color con tres figuras fundamentales de la historia política del interior argentino: Facundo Quiroga, Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza y Felipe Varela, caudillos asociados con las luchas federales del siglo XIX.
La bandera riojana constituye así algo más que un símbolo provincial. También expresa una de las grandes tensiones sobre las cuales se construyó la Argentina: la relación entre Buenos Aires y las provincias, entre centralismo y federalismo, y entre una historia nacional y las identidades políticas y culturales del interior del país.
1991 – Argentina establece por ley sus espacios marítimos y su Zona Económica Exclusiva
El 14 de agosto de 1991 el Congreso Nacional sancionó la Ley 23.968 de Espacios Marítimos, una norma fundamental para definir jurídicamente la proyección marítima de la República Argentina. La ley fue promulgada posteriormente, el 5 de diciembre de ese mismo año.
La norma estableció las líneas de base a partir de las cuales se miden los distintos espacios marítimos argentinos e incluyó específicamente los golfos San Matías, Nuevo y San Jorge dentro del sistema utilizado para determinar esos límites.
La ley determinó que el mar territorial argentino se extiende hasta las 12 millas marinas, ámbito sobre el cual la Nación ejerce soberanía plena, incluyendo el espacio aéreo, el lecho y el subsuelo marino.
También definió una zona contigua hasta las 24 millas marinas y una Zona Económica Exclusiva de hasta 200 millas, dentro de la cual la Argentina posee derechos de soberanía para explorar, explotar, conservar y administrar los recursos naturales vivos y no vivos.
La efeméride permite incorporar a nuestra memoria colectiva una dimensión frecuentemente olvidada: Argentina no termina en la costa. Su identidad territorial también es marítima y comprende enormes espacios del Atlántico Sur cuya importancia está vinculada con los recursos pesqueros, energéticos, ambientales, científicos y estratégicos, además de formar parte central de las discusiones nacionales sobre soberanía.




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