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Figueroa condiciona la radicación y pone el foco en empleo, formación y presión sobre la infraestructura

El gobernador advirtió que quienes quieran instalarse en la provincia deben llegar con trabajo previo. En un contexto de expansión por Vaca Muerta, el empleo crece, pero la demanda habitacional y de servicios básicos empieza a desbordar la capacidad del Estado.
REGIONALES11/04/2026NeuquenNewsNeuquenNews

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, volvió a poner un límite claro al fenómeno migratorio que atraviesa la provincia: el crecimiento económico no implica disponibilidad ilimitada de empleo. “Para mudarse a Neuquén hay que tener trabajo, no nos sobra ningún puesto de trabajo”, afirmó, en un mensaje directo frente al fuerte flujo de personas que llegan atraídas por el desarrollo de Vaca Muerta.

El planteo no es aislado. Neuquén se consolidó en los últimos años como el principal polo de crecimiento económico del país, impulsado por la actividad hidrocarburífera. Sin embargo, ese crecimiento genera una tensión estructural: mientras el empleo aumenta, también lo hace la presión sobre el acceso al trabajo, la vivienda y los servicios básicos.

En ese contexto, Figueroa remarcó que el acceso al empleo está cada vez más vinculado a la capacitación. “Para tener trabajo en Neuquén hay que formarse”, sostuvo, al destacar el rol del Instituto Vaca Muerta (IVM) como herramienta central para preparar mano de obra local y priorizar a los neuquinos en la inserción laboral.

La lógica es clara: en un mercado laboral altamente demandante pero especializado, la formación se convierte en un filtro. Esto ocurre en paralelo a un fenómeno nacional donde el empleo registrado muestra dificultades para crecer de manera sostenida, y donde sectores intensivos en mano de obra —como la industria o la construcción tradicional— atraviesan ciclos de estancamiento o caída. En contraste, el empleo vinculado a la energía crece, pero exige perfiles técnicos específicos que no siempre están disponibles.

El gobernador destacó indicadores que, según afirmó, reflejan el impacto positivo del modelo neuquino: crecimiento en la generación de empleo y empresas, reducción de la pobreza en un 59% en dos años y una baja de la desocupación cercana al 55%. También señaló que la provincia lidera el consumo en supermercados y la actividad de la construcción.

Sin embargo, detrás de esos números aparece una realidad menos visible: el crecimiento acelerado comienza a tensionar la capacidad de respuesta del territorio.

Uno de los principales problemas es el acceso a la vivienda. La llegada constante de trabajadores y empresas a localidades como Añelo y Neuquén capital generó un déficit habitacional significativo, con alquileres en niveles históricamente altos y una oferta que no logra acompañar la demanda. El fenómeno no es exclusivo del sector petrolero: impacta también en docentes, trabajadores de la salud, comercio y servicios.

A esto se suma la presión sobre la infraestructura. Rutas saturadas, servicios públicos exigidos al límite y la necesidad de ampliar redes de agua, energía y saneamiento forman parte de un escenario que requiere inversiones de gran escala.

Figueroa reconoció este punto al advertir que el desarrollo energético “exige una fuerte inversión en infraestructura para acompañar el crecimiento poblacional y productivo”. En ese sentido, explicó que la provincia redujo su deuda pública en un 38%, pero al mismo tiempo se está financiando para alcanzar el nivel de producción proyectado hacia 2030 con las obras necesarias.

El mandatario también defendió las medidas de ordenamiento del Estado: reducción del gasto, eliminación de privilegios y reasignación de recursos mediante acuerdos con intendentes. Según planteó, estas decisiones permitieron sostener la obra pública y mejorar indicadores sociales.

El escenario que se configura es el de una provincia que crece más rápido que su propia capacidad de absorber ese crecimiento. Donde hay más trabajo, pero también más competencia por acceder a él. Donde hay más actividad económica, pero también más dificultades para vivir cerca de donde se genera esa riqueza.

El gobierno provincial envía una clara señal: Neuquén sigue siendo tierra de oportunidades, pero ya no es un territorio abierto sin condiciones.

Fuente: Neuquén Informa
         

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