
Leer literatura mejora el rendimiento escolar: un estudio del CONICET aporta evidencia para todas las aulas
NeuquenNews
Un investigador del CONICET demostró que leer literatura “difícil” no es un obstáculo, sino una herramienta poderosa para mejorar el desempeño académico de alumnos de todos los niveles educativos. El trabajo fue realizado por José María Gil, especialista en lingüística, quien documentó experiencias en aulas de primaria y secundaria y publicó los resultados en revistas académicas internacionales del Reino Unido y Estados Unidos.
Según el estudio, el uso sostenido de textos literarios de alta complejidad, acompañado por una mediación activa de los docentes, favorece tanto la comprensión lectora como la capacidad de producir resúmenes coherentes en distintos niveles escolares.
Literatura compleja, mejores resultados
Gil trabajó con obras del canon literario como cuentos de Jorge Luis Borges y fragmentos del Martín Fierro, seleccionadas justamente por su complejidad lingüística y simbólica. En uno de los experimentos, se comparó a estudiantes que leyeron un cuento de Borges sin preparación previa con otro grupo que, antes de la lectura, vio un episodio de Los Simpson (“Lisa la iconoclasta”) con una estructura narrativa similar al relato del escritor argentino.
En el primer grupo, la comprensión global del cuento no llegó al 20 por ciento, mientras que en el segundo se alcanzaron niveles cercanos al 80 por ciento, mostrando el impacto de las “tareas preparatorias” como andamiaje para acceder a textos complejos. El investigador sostiene que estas mediaciones didácticas reducen el miedo a “no entender” y habilitan una experiencia de lectura más profunda y disfrutable para los alumnos.
Resultados en contextos vulnerables
Otra de las experiencias analizadas se desarrolló en una escuela primaria pública ubicada en un contexto de alta vulnerabilidad social. Allí se implementó, durante varios meses, una propuesta de lectura en voz alta y comentada de fragmentos del Martín Fierro, acompañada de actividades de reformulación oral y escrita.
Los resultados fueron contundentes: alrededor del 83 por ciento de los estudiantes logró identificar los núcleos narrativos principales y producir resúmenes coherentes, además de mostrar avances en la capacidad de jerarquizar información y reorganizar contenidos, habilidades centrales para el aprendizaje escolar. Para Gil, estos datos cuestionan la idea de que los alumnos de sectores populares no pueden enfrentarse a textos complejos si cuentan con un acompañamiento pedagógico adecuado.
La literatura como “cancha de entrenamiento”
La investigación concluye que la literatura puede funcionar como una cancha de entrenamiento para la comprensión lectora general y no solo como un contenido estético o accesorio. Al dominar discursos literarios complejos, los estudiantes desarrollan competencias comunicativas que luego pueden trasladar a la lectura de textos académicos o científicos, donde predomina la precisión referencial.
Gil remarca que la clave no está en simplificar los textos, sino en diseñar mediaciones didácticas eficaces: lectura en voz alta y comentada, tareas preparatorias y andamiajes que permitan a los alumnos atravesar la dificultad en lugar de evitarla. De este modo, la lectura deja de ser una obligación individual para convertirse en una experiencia compartida que combina comprensión profunda y disfrute.​
Un dato para el debate educativo
En un contexto marcado por la preocupación por los bajos niveles de comprensión lectora, el estudio del CONICET aporta evidencia empírica a favor de una escuela que se anime a trabajar con literatura exigente en lugar de reducir los contenidos. Para los sistemas educativos provinciales, como el neuquino, los resultados abren la discusión sobre la importancia de fortalecer la formación docente en estrategias de mediación literaria y de garantizar el acceso a obras en todas las escuelas.
El investigador subraya que el acceso a literatura compleja debe entenderse como una dimensión de la equidad educativa: no se trata de “bajar la vara”, sino de crear las condiciones para que todos los estudiantes, independientemente de su origen social, puedan apropiarse de textos desafiantes.
A nivel interno, la prueba nacional Aprender Alfabetización 2024 confirmó el diagnóstico: solo el 45 por ciento de los alumnos alcanzó la habilidad lectora esperable al finalizar el primer ciclo de primaria, mientras que poco más de una cuarta parte pudo comprender textos complejos acordes a su edad escolar. En este contexto, la evidencia producida por el CONICET sobre el impacto de la lectura de obras literarias complejas se vuelve un insumo clave para diseñar políticas públicas de alfabetización y para fortalecer la enseñanza de la literatura en las aulas.
Fuente: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)


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