
La riqueza petrolera de Venezuela, en el centro del tablero tras el golpe de EE.UU. en Caracas
NeuquenNews
La captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses el 3 de enero ha catapultado la inmensa riqueza petrolera de Venezuela al centro del debate geopolítico. El presidente Donald Trump anunció que EE.UU. se involucrará "muy fuertemente" en el sector petrolero venezolano, reavivando el interés en las reservas más grandes del mundo, estimadas en 303 mil millones de barriles de crudo probado.
Reservas colosales, producción colapsada
Venezuela posee el 17-18% de las reservas globales de crudo, superando incluso a Arabia Saudita con sus 267 mil millones de barriles. La mayor parte se concentra en el Cinturón del Orinoco, una formación geológica en el este del país rica en crudo extrapesado. Sin embargo, la producción actual ronda apenas los 1,1 millones de barriles por día (bpd), un tercio de su pico de 3,5 millones en los años 70.
Phil Flynn, analista senior de mercados en Price Futures Group, lo resume sin rodeos: "El régimen de Maduro y Hugo Chávez saquearon básicamente la industria petrolera venezolana". Años de mala gestión, éxodo de talento calificado y sanciones internacionales han devastado la capacidad operativa de PDVSA, la estatal petrolera.
Valor estratégico para las refinerías de EE.UU.
El crudo venezolano no es un recurso cualquiera para Washington. Las refinerías de la Costa del Golfo de EE.UU., como las de Chevron –la única compañía estadounidense operando allí bajo licencia especial del Tesoro–, están diseñadas específicamente para procesar este crudo pesado y ácido. Equipadas con coquizadores retardados e hidrodescascaradores, convierten el material en productos de alto valor como diésel y asfalto.
Esta compatibilidad técnica explica el interés renovado de Trump. Chevron envía su producción venezolana directamente a estas instalaciones, pero el potencial es mucho mayor si se estabiliza el país.
Desafíos infraestructurales: un camino largo y costoso
La paradoja venezolana radica en extraer y refinar este crudo extrapesado del Orinoco, un proceso que exige inversiones masivas y expertise técnico. Wood Mackenzie calcula que, incluso con cambio de régimen y fin de sanciones, la producción podría subir a 2 millones de bpd en uno o dos años, pero alcanzar niveles superiores requeriría 15-20 mil millones de dólares en una década.
La historia ofrece lecciones sombrías: los precedentes de Libia e Irak muestran que un cambio forzado de régimen rara vez estabiliza rápidamente el suministro petrolero. La infraestructura en ruinas, la corrupción endémica y la falta de mano de obra capacitada representan obstáculos formidables.
En resumen, mientras la captura de Maduro abre una ventana de oportunidad, la transformación de Venezuela en potencia petrolera estable dependerá de inversiones sostenidas y gobernanza efectiva. EE.UU. podría beneficiarse de su "arma secreta" refinadora, pero el petróleo venezolano sigue siendo un premio incierto en el tablero global de la energía.


CALF impulsó un espacio de diálogo sobre movilidad sustentable y el futuro de las ciudades

Figueroa recibió a Georgieva en Vaca Muerta y defendió un modelo que transforme producción en desarrollo



Pino Hachado sigue cerrado y Cardenal Samoré habilitado con extrema precaución



La UNCo presente en Neuquén Joven con Voz: los estudiantes protagonistas del futuro

Agosto vuelve a apretar el bolsillo neuquino: suben los combustibles y el gas mientras vivienda y servicios corren por encima de la inflación


Conflicto gremial: Trabajadores viales rechazaron la oferta salarial y anuncian medidas de fuerza





