
El voto capitalino que no llegó: señales del desgaste en la relación entre Gaido y los vecinos
NeuquenNews
Los resultados en el Departamento Confluencia —que abarca a Neuquén capital, Centenario, Plottier, Vista Alegre, Senillosa, San Patricio del Chañar, Sauzal Bonito, Cutral Co y Villa El Chocón— ofrecen una radiografía clara del nuevo mapa político provincial. Aunque los datos disponibles corresponden a todo el departamento, es indiscutible que la densidad demográfica y el peso electoral de la ciudad de Neuquén son los factores decisivos que inclinan la balanza en cualquier elección.
El resultado de las elecciones legislativas nacionales dejó un mensaje difícil de ignorar para el oficialismo neuquino. En el Departamento Confluencia, la lista de La Neuquinidad —espacio liderado por Rolando Figueroa y respaldado por el intendente Mariano Gaido— apenas alcanzó el 29,8 % de los votos, quedando detrás del 33,8 % de La Libertad Avanza, que se impuso con claridad en los principales centros urbanos.
El golpe más visible se dio en Neuquén capital, que concentra cerca del 40 % del padrón provincial, donde el intendente gobierna y donde se esperaba un respaldo más contundente al proyecto oficialista. Sin embargo, el voto urbano fue más esquivo de lo previsto, marcando un contraste evidente con la reelección de Gaido en 2023, cuando había superado el 45 % de los votos y contaba con un aparato político robusto y alineado.
De la maquinaria del 2023 a una campaña contenida
En aquellos comicios municipales, Gaido contó con el apoyo explícito del entonces gobernador Omar Gutiérrez, cuya estructura provincial le garantizó presencia territorial, recursos logísticos y una militancia activa alimentada por programas sociales y beneficios estatales que circulaban con notable fluidez.
Ese engranaje, que en su momento funcionó como un motor electoral aceitado, ya no estuvo disponible en esta elección.
Esta vez, el acompañamiento fue más medido, tanto en lo político como en lo operativo. Gaido respaldó la lista provincial, pero sin la intensidad ni la movilización que caracterizaron su propia campaña en 2023. Su figura, lejos de ser el eje articulador del voto capitalino, pareció quedar al margen de la disputa, más concentrada en la gestión que en la estrategia política.
Negocios, inversiones y un cambio de prioridades
Desde el auge de Vaca Muerta, la capital neuquina se transformó en un polo de oportunidades y de llegada de capitales vinculados al desarrollo hidrocarburífero. En ese contexto, la gestión de Gaido orientó buena parte de sus esfuerzos hacia la promoción de inversiones, la obra pública y la instalación de nuevas empresas, consolidando un modelo de ciudad asociada al crecimiento y a los negocios.
Sin embargo, esa misma orientación comenzó a generar distancia con el vecino común.
Cada vez más voces señalan —sin decirlo abiertamente— que la prioridad del municipio parece haberse desplazado del bienestar ciudadano hacia una agenda más cercana al empresariado, donde los acuerdos, los negocios, los convenios y los anuncios desplazan a los reclamos cotidianos.
Mientras tanto, los impuestos municipales subieron de forma constante, generando malestar en los hogares y pequeños comercios que sienten que “la ciudad crece, pero no para todos”. El costo de vivir en Neuquén se disparó, y esa percepción de desequilibrio también se tradujo en las urnas.
Las sombras que persisten
A ese escenario se suma un factor que aún deja rastros en la memoria colectiva: la causa judicial por la Estafa en los planes sociales, que golpeó de lleno en la imagen de la gestión de Mariano Gaido en su paso por la administración provincial. Si bien Gaido no fue imputado ni formalmente mencionado en la investigación, su entorno político y algunos funcionarios cercanos del momento, sí quedaron bajo observación. En la calle, el ciudadano común no distingue tanto entre responsabilidades legales y responsabilidades políticas, y el episodio —aunque atenuado por el paso del tiempo— contribuyó a erosionar la confianza.
El voto como advertencia
El resultado electoral en la capital puede leerse como una advertencia más que un castigo. No hubo un voto opositor masivo, pero sí una retracción del voto propio, ese que en 2023 había sido entusiasta y ahora se volvió indiferente.
En Neuquén, donde la economía gira alrededor del petróleo y las promesas de desarrollo, la política ya no puede sostenerse sólo en los acuerdos empresariales ni en la obra pública visible.
El mensaje parece claro: los neuquinos votan con la memoria reciente y con el bolsillo presente. Y en esta elección, lo que se castigó no fue sólo un espacio político, sino una forma de gestión que empezó a alejarse del vecino mientras se acercaba demasiado al poder económico.


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