Joaquín Benegas Lynch es uno de los defensores del proyecto que buscó flexibilizar la compra de tierras argentinas por extranjeros. Al mismo tiempo, es dueño y director de una empresa dedicada precisamente al negocio de la tierra y al asesoramiento de inversores extranjeros. Y mientras el gobierno que integra ajusta jubilaciones, discapacidad, salud y educación en nombre de un Estado que “no tiene plata”, su empresa registra casi $120 millones de financiamiento del Banco Nación. Más que una contradicción, es una fotografía bastante precisa de la doble moral libertaria.