
Techint no renovará contratos a 150 trabajadores
NeuquenNewsLa expansión de Vaca Muerta vuelve a dejar expuesta una contradicción central del modelo energético argentino: la producción crece, los proyectos de exportación avanzan y las obras de infraestructura se multiplican, pero parte de la industria nacional que podría integrarse a esa cadena empieza a perder empleo.
Tenaris SIAT, la planta del Grupo Techint ubicada en Valentín Alsina, partido bonaerense de Lanús, dejará de contar desde el miércoles 1 de julio con unos 150 trabajadores contratados. La decisión fue presentada como la no renovación de esos vínculos laborales, en un contexto de menor actividad y falta de nuevos proyectos. La información fue confirmada por fuentes con conocimiento directo de la situación y ratificada públicamente por Dylan Paz, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica. Desde Techint, según publicó La Nación, no realizaron declaraciones ante la consulta del medio.
El dirigente gremial sostuvo que los trabajadores afectados, en muchos casos, llevaban alrededor de cuatro años bajo contratos renovables, con renovaciones mensuales o por períodos de cuatro meses, de acuerdo con la carga de trabajo de la planta. La UOM reclama que la empresa revise la decisión y sostenga los puestos durante algunos meses más, mientras espera la posibilidad de nuevos contratos industriales.
La planta de Valentín Alsina produce tubos de acero con costura de gran diámetro destinados a gasoductos, oleoductos y otras obras de infraestructura energética. Esa característica la convierte en una pieza sensible dentro de la cadena de valor vinculada a Vaca Muerta: no extrae petróleo ni gas, pero fabrica parte de los insumos críticos para transportar esa producción.
El contraste es fuerte. Durante la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner —actual Gasoducto Perito Moreno—, Tenaris SIAT había alcanzado uno de sus mayores niveles de actividad. La propia empresa informó en 2022 que la planta retomaría operaciones para producir tubos con costura para esa obra, con inversiones, empleo e impacto en la cadena de valor. En ese momento se proyectaba la contratación de más de 300 nuevos colaboradores.
El escenario cambió este año. Tenaris perdió una licitación clave para abastecer con caños el gasoducto de unos 500 kilómetros que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro, una obra asociada al proyecto Argentina LNG de Southern Energy. El contrato quedó en manos de Welspun, una empresa india que presentó una oferta más competitiva.
Según reconstruyó EconoJournal, Southern Energy eligió a Welspun como proveedora de los caños para su proyecto de GNL frente a las costas rionegrinas. La firma india ofertó alrededor de 203 millones de dólares, mientras que Tenaris habría quedado cerca de los 280 millones de dólares en la ronda final, una diferencia cercana al 40%.
El dato no es menor: Southern Energy está integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. La obra busca garantizar el abastecimiento de gas desde Vaca Muerta hacia el esquema exportador de GNL en Río Negro. Es decir, no se trata de una obra marginal, sino de una infraestructura estratégica para convertir gas neuquino en exportaciones.
La discusión, entonces, excede la situación puntual de una planta industrial bonaerense. El caso abre una pregunta más amplia: qué tipo de desarrollo genera Vaca Muerta y cuánto de ese crecimiento queda efectivamente integrado a la industria nacional.
Para las empresas energéticas, la reducción de costos es una condición clave para que los proyectos de exportación sean competitivos. Para la industria local y los gremios, en cambio, el avance de las importaciones en insumos estratégicos puede traducirse en menos empleo argentino, incluso en sectores que deberían beneficiarse directamente del boom hidrocarburífero.
La paradoja queda expuesta con crudeza: Vaca Muerta necesita más gasoductos, más oleoductos, más caños y más infraestructura para seguir creciendo. Pero una fábrica argentina que produce justamente esos insumos quedará con 150 trabajadores menos.
El crecimiento energético, si no se articula con una política industrial, puede terminar consolidando un modelo de récords de producción con bajo derrame laboral. Vaca Muerta seguirá siendo una oportunidad enorme para Neuquén y para el país, pero el caso Tenaris SIAT muestra que esa oportunidad no se distribuye automáticamente: necesita decisiones, planificación y reglas que no dejen afuera a la industria nacional.


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