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title: "José María Rosa: el escritor que se atrevió a discutir la historia de los vencedores"
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description: "A 120 años de su nacimiento, la obra de “Pepe” Rosa conserva una incómoda actualidad. Historiador, abogado, docente, diplomático y polemista, dedicó buena parte de su vida a cuestionar el relato liberal de la Argentina y a recuperar a los protagonistas que habían quedado del lado de los derrotados. Rosas, los caudillos federales, las montoneras, la Guerra del Paraguay, la dependencia económica y la influencia británica fueron algunos de los territorios desde los cuales libró su propia batalla por la memoria nacional."
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  - "#HistoriaArgentina"
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category_description: "La mirada y la palabra propia de temas que son de opinión actual y caliente en la política local"
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# José María Rosa: el escritor que se atrevió a discutir la historia de los vencedores

**José María Rosa nació en Buenos Aires el 20 de agosto de 1906. Pasaron exactamente 120 años, pero muchas de las preguntas que atravesaron su obra siguen abiertas: quién escribe la historia, desde dónde la escribe, qué intereses están detrás de determinadas interpretaciones y, sobre todo, por qué algunos personajes llegan a los monumentos mientras otros terminan durante décadas reducidos a unas pocas líneas, cuando no directamente convertidos en villanos.**

Rosa no se conformó con estudiar el pasado. Quiso discutirlo.

Abogado desde muy joven, ejerció la profesión, fue juez de instrucción y se dedicó luego a la docencia y a la investigación histórica. Sus primeras inquietudes intelectuales no estuvieron directamente vinculadas con Juan Manuel de Rosas: se doctoró con una tesis sobre los orígenes del Estado y publicó en 1936 *Interpretación religiosa de la Historia*. Con el tiempo, sin embargo, fue acercándose a una corriente que en la década de 1930 comenzó a cuestionar de manera sistemática la interpretación de la historia argentina construida durante la segunda mitad del siglo XIX. Esa corriente sería conocida como revisionismo histórico. ([HCDN](https://www.hcdn.gob.ar/folio-cgi-bin/om_isapi.dll/80?advquery=4530-D-06&infobase=tp.nfo&record=%7B2708%7D&softpage=Document42&utm_source=chatgpt.com))

No era solamente una discusión entre profesores. En el fondo estaba en disputa la explicación misma de la Argentina.

## La historia también la escriben los que ganan

Durante décadas, buena parte del relato histórico enseñado en las escuelas argentinas estuvo organizado alrededor de una serie de figuras consagradas por la tradición liberal: Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento y los dirigentes que encabezaron la organización nacional después de Caseros. Del otro lado quedaban Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Ángel Vicente Peñaloza, Felipe Varela y buena parte de los caudillos provinciales, asociados frecuentemente con la barbarie, el atraso o la resistencia al progreso.

El revisionismo vino a incomodar esa distribución de héroes y villanos. No nació con José María Rosa ni fue una corriente homogénea, pero “Pepe” se convirtió en uno de sus autores más prolíficos y, especialmente, en uno de sus grandes divulgadores. La propia historiografía académica reconoce que el revisionismo de los años treinta cuestionó la tradición liberal, la denominada “historia oficial” y el papel de las élites que condujeron la organización nacional después de la derrota de Rosas en 1852.

Rosa fue más lejos. Para él, detrás de muchos conflictos argentinos no existían únicamente enfrentamientos personales entre caudillos, generales y presidentes. Había intereses económicos, disputas territoriales, proyectos diferentes de organización del país y una permanente tensión entre las provincias y el poder concentrado en Buenos Aires. También aparecía una cuestión que recorrería prácticamente toda su obra: la relación entre independencia política e independencia económica.

Ese enfoque quedó plasmado tempranamente en *Defensa y pérdida de nuestra independencia económica*, y más tarde en trabajos como *Rivadavia y el imperialismo financiero*. Allí puso bajo la lupa cuestiones que durante mucho tiempo habían ocupado un lugar secundario en los manuales: los empréstitos externos, la influencia de las grandes potencias, la Aduana de Buenos Aires, el comercio exterior y los intereses británicos en el Río de la Plata. El Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas conserva y publica actualmente varios de esos trabajos.

La pregunta que formulaba Rosa era sencilla, aunque sus consecuencias fueran incómodas: ¿puede comprenderse la política argentina sin mirar quién controla sus recursos, su comercio, sus ríos, su deuda y su vinculación con las potencias extranjeras?

## Rosas, la Guerra del Paraguay y los derrotados

Juan Manuel de Rosas ocupó naturalmente un lugar central en sus investigaciones. José María Rosa discutió la imagen del gobernador bonaerense como simple encarnación de la tiranía y colocó en primer plano otros aspectos: la defensa de la soberanía frente a las intervenciones francesa y anglo-francesa, la política económica, las relaciones entre Buenos Aires y las provincias y el enfrentamiento con los intereses internacionales que actuaban en el Río de la Plata.

Su intención no era esconder el carácter autoritario del régimen rosista, aunque su interpretación fue y sigue siendo cuestionada por historiadores que consideran que el revisionismo tendió en ocasiones a construir un nuevo panteón heroico en reemplazo del anterior. Esa discusión forma parte de la historiografía argentina y sería un error borrarla. Pero incluso sus adversarios intelectuales difícilmente puedan negar el impacto que tuvo el revisionismo al obligar a revisar documentos, preguntas y protagonistas que la narrativa dominante había relegado.

Uno de los casos más notorios fue la Guerra de la Triple Alianza. En *La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas*, Rosa presentó una lectura radicalmente diferente de aquella que había prevalecido durante décadas. Paraguay dejaba de aparecer simplemente como el enemigo de una guerra exterior y el conflicto comenzaba a analizarse en relación con los intereses del Imperio del Brasil, la política británica, el gobierno de Bartolomé Mitre y la resistencia que la guerra provocó en distintas provincias argentinas.

Lo mismo ocurrió con Lavalle. En *El cóndor ciego. La extraña muerte de Lavalle*, Rosa utilizó recursos narrativos que hicieron de la investigación histórica algo mucho más próximo al lector corriente. Y allí aparece otra de las razones de su influencia: sabía contar.

No escribía únicamente para especialistas.

Podía polemizar, reconstruir una escena, describir personajes y convertir una discusión económica o diplomática en un relato comprensible. Esa capacidad explica en parte por qué su obra trascendió las universidades y llegó a militantes políticos, sindicalistas, estudiantes y lectores que jamás hubieran abierto un tratado académico de historiografía.

Incluso incursionó directamente en el periodismo. Una investigación de la Universidad Nacional de La Plata documentó que entre 1951 y 1952 publicó artículos en el suplemento cultural de *La Prensa*, entonces administrado por la CGT, utilizando el seudónimo **Martín Pincén**. Allí compartió espacio intelectual con autores como Fermín Chávez y Jorge Abelardo Ramos.

## Peronismo, exilio y regreso

La relación entre revisionismo y peronismo fue compleja. Rosa terminó identificándose claramente con el movimiento peronista y con una concepción nacional y popular de la política argentina. Después del golpe de Estado de septiembre de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón debió marcharse al exilio. Pasó por Uruguay y España y durante esos años escribió, entre otros trabajos, *La caída de Rosas* y *Del municipio indiano a la provincia argentina*.

Su trayectoria demuestra hasta qué punto para él historia y política no transitaban por caminos separados. Rosa entendía que las discusiones sobre el siglo XIX eran también discusiones sobre la Argentina contemporánea. Federalismo, dependencia, deuda, soberanía, concentración del poder económico y relación con las potencias extranjeras no eran solamente asuntos del pasado.

Con el regreso del peronismo al gobierno en 1973 fue designado embajador argentino en Paraguay y posteriormente en Grecia. Permaneció en funciones diplomáticas hasta el golpe de Estado de marzo de 1976.

Pero tampoco durante la última dictadura se retiró a la comodidad de una biblioteca. En junio de 1980 comenzó a publicarse la revista *Línea*, dirigida por Rosa y vinculada al pensamiento nacional y al peronismo. La publicación adoptó una posición crecientemente crítica frente al régimen militar y utilizó el lema **“La voz de los que no tienen voz”**. Investigaciones académicas posteriores la ubican claramente entre las publicaciones opositoras a la dictadura de aquellos años.

## Una batalla que llegó al calendario nacional

Probablemente millones de argentinos recuerden cada año una iniciativa de José María Rosa sin saber que nació de él.

El **Día de la Soberanía Nacional**, celebrado cada 20 de noviembre en recuerdo de la batalla de la Vuelta de Obligado de 1845, fue impulsado por Rosa. En 1974 el Congreso aprobó la conmemoración junto con el pedido de repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas. Décadas después, en 2010, la fecha fue incorporada al calendario de feriados nacionales. El dato está reconocido oficialmente por el Estado argentino.

No es un detalle menor. Una batalla que durante mucho tiempo había ocupado un lugar secundario terminó convertida en símbolo nacional de resistencia frente a la intervención extranjera.

Ese fue, quizás, el triunfo cultural más visible del revisionismo.

José María Rosa murió el 2 de julio de 1991, a los 84 años. Había escrito decenas de libros y ensayos y dejado como obra monumental su *Historia Argentina*, además de títulos como *La caída de Rosas*, *Nos, los representantes del pueblo*, *Rivadavia y el imperialismo financiero*, *Del municipio indiano a la provincia argentina*, *La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas* y *El cóndor ciego*. También había atravesado golpes de Estado, exilios, proscripciones, el regreso del peronismo, una misión diplomática y otra dictadura.

A 120 años de su nacimiento, posiblemente el mayor legado de Pepe Rosa no consista en aceptar cada una de sus conclusiones. La historia no debería funcionar de esa manera. Su aporte fundamental fue enseñar a desconfiar de los relatos demasiado perfectos, a volver sobre los documentos y a preguntarse quién había contado la historia antes que nosotros.

Porque detrás de las estatuas también existen intereses. Detrás de los próceres hay decisiones políticas. Y detrás de cada personaje condenado al olvido puede existir una historia que los vencedores prefirieron no contar.

José María Rosa dedicó su vida a buscarlas.

Y al hacerlo dejó instalada una idea que sigue siendo incómoda y necesaria: **el pasado argentino no es una pieza de museo. Es un territorio en disputa desde el cual todavía discutimos qué país fuimos, por qué llegamos hasta aquí y, en buena medida, qué país queremos ser.**

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