Cambios que son avances: por qué cada vez son más las ciudades que no eligen “reinas”

DE NUESTRA REDACCIÓN 19 de octubre de 2022
Neuquén Capital eliminó la elección de la reina en 2016, transformándola en la de jóvenes que se destacan por sus actividades culturales, deportivas o comunitarias. Le siguieron Centenario y Villa La Angostura
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En 2014, la ciudad bonaerense de Chivilcoy fue pionera en prohibir los concursos de belleza en las fiestas populares que organiza el municipio local. A lo largo de toda la Argentina hay cerca de 200 fiestas nacionales y regionales. Se estima que son más de 65 las localidades que decidieron dejar atrás este tipo de certámenes. Desde 2019, General Roca no elije más a la reina de la manzana y Bariloche dejó atrás a su reina de la nieve. En cambio, hay representantes culturales. 

Otro tanto ha sucedido en las fiestas de aniversario de las ciudades. Neuquén Capital eliminó la elección de la reina en 2016, transformándola en la de jóvenes que se destacan por sus actividades culturales, deportivas o comunitarias. Le siguieron Centenario y Villa La Angostura

La crítica hacia estos concursos, ciertamente muy tradicionales en nuestro país, surgió al calor del crecimiento de la nueva ola feminista, que en Argentina se hace masiva a partir del #NiUnaMenos del 2015. La mujeres y diversidades comenzamos a profundizar los cuestionamientos hacia instituciones y tradiciones que reproducen prácticas y visiones del mundo sexistas y condicionantes. 

Los concursos de belleza y las elecciones de “reinas”, se hacen sobre la base de valorar a las mujeres por su belleza física. Recuerdo cuando era chica y veía la elección de la reina de mi ciudad, el locutor destacaba las medidas corporales de cada participante viendo quién se acercaba más a la perfección del famoso “90-60-90”. Hoy sabemos que estas medidas representan una forma de estereotipar los cuerpos y que conducen a prácticas dañinas, como dietas extremas, cirugías innecesarias y hasta trastornos alimentarios. 

Tenemos en nuestro país un marco normativo que busca erradicar los distintos tipos de violencias basadas en el género. Entre ellas, la violencia simbólica que es definida como la que, a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos, transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad. Exponer los cuerpos de mujeres jóvenes para que sean evaluados y catalogados sin dudas puede considerarse un acto de violencia simbólica. 

En este marco, desde la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (Consavig), que funciona en el Ministerio de Justicia crearon el mapa digital “Ciudades sin Reinas”, en el que registran todas las localidades que se van sumando a esta tendencia.[1]

No se trata de prohibir y nada más. Pensar en otras alternativas que resignifiquen estos concursos y pongan de relevancia el valor de les jóvenes en las localidades es fundamental. Que ya no se trate de premios sino de visibilizar y apoyar el compromiso de las juventudes con sus comunidades, puede ser un gran paso para construir sociedades más justas, igualitarias e inclusivas.

Por Valeria Amstein. Politóloga. Diplomada en Género y Movimientos Feministas. Titular de Equalitas Consultora. Especial para Neuquén News


[1]  Se puede visitar en https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1pEse12gwixDeQNPO-xPoE6hbWyw&hl=es_419&ll=-38.41869688693964%2C-76.11500689310377&z=4

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