Jauretche, o el modo nacional de ver las cosas

ACTUALIDAD - CULTURA 13 de noviembre de 2021 Por POR DARÍO PULFER
El docente de historia e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional recordó al pensador argentino, a 120 años de su nacimiento.
Arturo Jauretche

El recuerdo de los 120 años del nacimiento de Jauretche invierte una lógica dominante en la cultura argentina, más dada a recordar a las figuras de su pasado en las fechas de su muerte.  Esa recuperación se torna interesante en este momento histórico, ya que habilita a movilizar el pensamiento.

No se trata de transitar el camino fácil de señalar “que diría Jauretche hoy”, ni de repetirlo mecánicamente, neutralizando el filo de su pensamiento. Interesa más detenerse en su modo de pensar y en los elementos que consideró claves para construir otra sociedad.

Para ello, resulta fértil repasar algunas de las facetas que cultivó, prácticas que en los últimos años se han devaluado o han perdido fuerza. En particular, su dimensión como conversador, publicista y polemista volcado a una acción de formación, como a él mismo le gustaba definirse al final de sus días.

Jauretche paraba en un bar de Córdoba y Esmeralda, en el que le guardaban los cigarrillos que le vedaban en su departamento, donde leía y anotaba dos o tres diarios, ubicándose en una mesa del fondo contra la ventana para observar mejor la vereda.

Allí armaba sus argumentaciones partiendo de las anécdotas, cuentos y hechos que salían en la alegre tertulia con amistades y ocasionales visitantes. Allí ensayaba hipótesis, confrontaba, polemizaba. De allí salían muchos de sus escritos periodísticos (base para sus libros) y eran la base de sus celebradas “salidas”, esos brulotes o desafíos que aplicaba a sus adversarios.

No se trataba de notas anodinas, de carácter informativo. Eran intervenciones con intención, al modo hernandiano: identificar una problemática, denunciar un abuso, fijar posición, organizar una línea política, marcar un desvío, armar una contradicción. El afán polémico no estaba ausente de su prosa, así como no lo estaba el brulote, la ironía, la estilización.

El “vasco” Jauretche era proclive a la polémica, siendo ese otro modo de avance de su pensamiento y escritura: pensaba identificando un contradictor. Un punto para establecer el conflicto de ideas. Combate jocundo, con gracia, aplicando el pensamiento paradojal heredado de Chesterton.

Conversación, intercambio, construcción colectiva. Escritura viva y polémica para crear opinión, constituyeron elementos centrales de su práctica que hoy podría ser inspiración para intervenir desde las potencialidades de los nuevos entornos digitales. No desde el pliegue nostálgico de la cultura letrada.

Algunas categorías a las que se asocia su pensamiento y su figura: “medio pelo”, “colonización pedagógica”, “zoncera”, “tener estaño”. Diferenciar civilización de cultura, distinguir adaptar de adoptar para las referencias externas. Acceder a lo universal desde lo particular, privilegiar lo inductivo sobre lo deductivo en el conocimiento de las cosas y la historia.

Como también filtrar el contenido de las noticias periodísticas sabiendo que responden a intereses de empresa o de sus avisadores, entre otras.

Lo principal, sin embargo, lo transmitió en su última intervención en la Universidad del Sur, en Bahía Blanca, pocos días antes de su muerte. Allí insistió en la necesidad de organizar otro modo de pensar, desarrollando un método propio. Señalaba que la sociedad argentina, como nación joven, estaba dando los primeros pasos en la construcción de una visión propia.

Se trataba de “ese modo nacional de ver las cosas” que le atribuía el ensayista Aníbal Ford. Esa forma de acercarse a los problemas sociales, sin prejuicios ni anteojeras. Con una pasión por conocer, dejarse sorprender, desde “la orilla de la ciencia”: desde el ensayo, desde la conjetura, desde la hipótesis.

En tiempos de saturación informativa no resulta banal insistir en la necesidad de un nuevo modo de pensar, liberado de la colonización pedagógica, que no se restringe al libro, al contenido escolar y a la prensa escrita, sino que asume contornos civilizatorios de mucho mayor calado.

*Docente de historia. Investigador de la Universidad Pedagógica Nacional.

Te puede interesar